Publicidad
Herramientas de Contenido
[Entrar | Registrarse]
el proyecto de tabakalera lleva casi una década estancado en la fase de las ideas
El nuevo director tendrá "una patata caliente" después de la dimisión de Muñoz y el enésimo replanteamiento del centro
ruth pérez de anucita - Domingo, 23 de Mayo de 2010 - Actualizado a las 10:08h.
votos
comentarios
compartir (¿qué es esto?)
Una de las salas vacías de la fábrica de tabaco, fotografiada el día que el Ayuntamiento, la Diputación y el Gobierno Vasco decidieron "redimensionar" el proyecto. (Foto: efe)
Vista:
Donostia. Debido a un apagón que se produjo tras el cierre de la fábrica de tabaco, todos los relojes del edificio marcaban las 16.45 horas. Esta semana el tiempo se ha espesado en Tabakalera. Si fuera una persona, le hubieran caído diez años encima de golpe: de estación de tráfico de ideas ha pasado a almacén saturado de reflexiones.
La historia de este hermoso ejemplo de patrimonio industrial empieza, curiosamente, con César Alierta, entonces presidente de Tabacalera -nombrado por el Gobierno Aznar- que presentó en 1999 un plan de reestructuración de la empresa que preveía el cierre de la planta en Donostia en 2002. En enero de 2001 Odón Elorza mencionó por primera vez la posibilidad de que Tabakalera -entonces con c- se convirtiera en un centro cultural. La idea caló: esa primavera se firmó un convenio y se dio un plazo de 18 meses para fijar contenidos. Un año después, se escogió a Bartomeu Marí para diseñar el proyecto. Bajo su mandato, se adquirió el edificio, por ocho millones y medio de euros y se alcanzó un acuerdo con la Fundación Ordoñez-Falcón para que la fábrica de tabaco albergara su colección fotográfica. Cuando, en diciembre de 2003, finalizó el contrato de Marí, no se le renovó. El comunicado oficial habló del fin de una "reflexión" y la necesidad de que profesionales "ejecutivos" dirigieran la supuesta recta final del proyecto. La letra pequeña camuflaba desencuentros entre las instituciones y el profesional ibicenco, hoy director del MACBA (Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona).
Dos años después, el proyecto buscaba aún su equipo directivo. Iñaki Galarraga era elegido como director de Arquitectura; Santi Eraso, tras 20 años en Arteleku, se ocuparía de la dirección de contenidos; y el triunvirato parecía completarse con José Miguel Ayerza, al que avalaba una gestión impecable en el Kursaal. Pero la propuesta no fructificó: la filtración de las condiciones que negoció Ayerza provocaron su renuncia. Es entonces cuando surgió el nombre de Joxean Muñoz, guionista, dibujante, cineasta y escritor, entre otras destrezas creativas. Su elección desbloqueó los desencuentros institucionales. El proyecto parecía iluminarse de nuevo.
guión El calendario de trabajo de esos primeros meses de 2006 situó la inauguración del centro cultural en 2011. Pero los plazos empezaron a alargarse, como si cada centímetro de sus 27.000 metros cuadrados escondiese problemas. Eraso abandonó enseguida, por motivos personales. Cuando, un año después, se desmenuzó la filosofía de centro, que había descartado la colección Ordoñez-Falcón, preservado a la Filmoteca Vasca y acogido a la Biblioteca de Euskadi y el Instituto Etxepare, se presentó, sobre todo como una fábrica de cultura visual, que quería ser laboratorio y ágora, especialización y apertura. "Será realidad antes de que la fábrica cumpla un siglo, en 2013", aseguró Odón Elorza.
Ya entonces, Muñoz asumía: "Del guión inicial al terminado, al que se rueda, al resultado de la película, hay una transformación enorme. El guión de Tabakalera se va a escribir muchas veces. Pero sabemos qué película queremos contar". La suya era "una mezcla de cultura y ocio que hasta ahora no ha ofrecido la ciudad".
A finales de 2007, se hizo público el documento que sentaba las bases para la renovación arquitectónica del edificio y se anunciaba su coste -75 millones de euros, la cantidad que se ha mantenido hasta hoy- . En 2008, se decidió que la Biblioteca Nacional se ubicara en el Koldo Mitxelena, que trasladaría sus exposiciones a Tabakalera. También se integrarían en el edificio Arteleku y la Unidad de Cine de Donostia Kultura. "Esta decisión da un impulso definitivo al proyecto", auguró Muñoz. Se escogió la propuesta arquitectónica de Jon y Naiara Montero, cuyo elemento más llamativo era un volumen de vidrio colocado sobre el edificio, a modo de faro. Las obras, se anunciaba, comenzarían en un año (diciembre de 2009) y el centro se abriría en 2013.
Mientras el centro avanzaba en su definición y no cesaba de acoger actividades, en junio de 2009. Galarraga dejó su cargo de director de arquitectura por "discrepancia intelectual y de método" con la dirección de Tabakalera. El director de arquitectura, que no fue sustituido, señaló que el proyecto ganador era "serio y muy estudiado" por lo que no entendía "muchísimas modificaciones" que se estaban realizando. "Son cambios de matiz, de criterio, hemos estado dándole vueltas a cosas que no son fundamentales: se aumentan unas superficies, se disminuyen otras, se paralizan ideas...", detectó.
Pese a este contratiempo, el pasado enero el Consejo de Administración dio luz verde a las obras de renovación arquitectónica, y situó su inicio en mayo. El run run de la adaptación económica ya existe, pero el debate no había trascendido. Hasta esta semana: la celebración prevista para la despedida del edificio se convirtió en algo más parecido a su funeral. Las instituciones acordaron "redimensionar" el proyecto más pensado de la ciudad, y Muñoz, después de unos días terribles, dimitió por "coherencia".
y ahora, ¿qué? El propio Galarraga, cuestionado por el futuro del centro, opta por preservar su silencio para no perjudicar el proyecto y evitar que sus palabras sean malinterpretadas. Sí quiere expresar su "más alta consideración" hacia Joxean Muñoz. "Su comunicado es un modelo de elegancia", subraya.
Entre las entidades vinculadas a Tabakalera reina el silencio: comparten uno o más dueños. Frantxis López de Landatxe, director del Koldo Mitxelena, declina hacer declaraciones y deriva cualquier opinión a la Diputación, que espera de que la situación se aclare. El Gobierno Vasco, responsable del Instituto Etxepare, tampoco ha "profundizado" y desconoce qué ocurrirá. Si hay plan B, no es público.
Mikel Arregi, director-gerente de la Filmoteca Vasca, se resigna: "Tenemos que esperar a lo que decida el Consejo de Administración". "Tan o más preocupado que por la ubicación, lo estoy por el desarrollo mismo de la Filmoteca", confiesa Arregi, que dejará el cargo el próximo mes sin presenciar el esperado traslado.
El ex director conservador de la Filmoteca, Peio Aldazabal, lamenta la "interrupción" de Tabakalera. "Como los ciudadanos, daba por hecho que era un proyecto estratégico. Los tempos y costes del proyecto se conocían desde hacía tiempo".
De hecho, las declaraciones de Aldazabal en una entrevista concedida a este periódico hace un año se revelan ahora proféticas. Cuando se despidió de la Filmoteca el pasado septiembre, eligió como mayor frustración a lo largo de sus 30 años en la entidad "la que sufrimos cuando nos enteramos por la prensa, sin que nadie nos hubiera avisado previamente, de que la nueva sede de la Filmoteca iba a estar en Tabakalera". "Esa misma semana -recordó- íbamos a reunirnos para instalar las vallas de las obras de la nueva sede que, en virtud de un maravilloso proyecto, debía haberse construido en la antigua fábrica de gas. Ese disgusto me costó un buen número de visitas médicas que no se las deseo a nadie. Y todavía hoy, cinco años después, albergo alguna duda sobre si la Filmoteca estará en Tabakalera".
A la vista de los últimos acontecimientos, el pesimismo estaba justificado. "La noticia de la dimisión crea mucha preocupación. Ese puesto es una patata caliente, no va a ser fácil para quien se lo ofrezcan", señala Aldazabal, en una opinión coincidente con otras voces consultadas.
"No se dicen las claves exactas del cambio", abunda el ex director conservador de la Filmoteca. "Es un frenazo que crea desconfianza hacia el proyecto a nivel ciudadano y no te digo nada entre las entidades", apunta Aldazabal, que intuye que "dentro de poco se pondrán en duda los contenidos". "Antes había desasosiego y ahora preocupación", sostiene.
Juanba Berasategui, vicepresidente de IBAIA (Asociación de Productoras Audiovisuales Independientes del País Vasco), está "sorprendido" por "la velocidad de los acontecimientos". "Cada cuatro horas ocurre algo, no me atrevo a pronosticar qué pasará", confiesa.
tiempo Es improbable, sin embargo, que continúen los sobresaltos, pese a la afición de Elorza por los goles en el último minuto. En enero de 2006, cuando la elección de Joxean Muñoz desatascó las tensiones políticas en el seno del Consejo de Administración del Centro Internacional de Cultura Contemporánea, el alcalde comentó: "El diputado general -entonces Joxe Joan Gonzalez de Txabarri- ha metido un gol en el minuto 90, que todos hemos celebrado", en referencia a la "carta en la manga" del ex director general de Tabakalera, una elección por la que "somos profundamente felices".
El viernes, cuando se le cuestionó que se hubiera esperado hasta la última semana -permitiendo al equipo de Tabakalera organizar los actos de despedida del edificio y convocar a representantes de todos los sectores de la sociedad guipuzcoana a una fiesta- como si la crisis fuera una sorpresa repentina, el alcalde respondió: "El gol que se mete en el último minuto también vale, incluso aunque sea fuera de tiempo, si el árbitro lo consiente". Ahora, está en cuestión hasta el terreno de juego.

Gracias por su comentario
¡Hecho!

Recibirás un e-mail para confirmar tu registro.
Enseguida te devolvemos a la página en la que estabas donde verás tu comentario publicado