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óscar pereira fotógrafo

"El manager de Whitesnake me siguió por toda la sala amenazándome con quitarme los rollos"

El fotógrafo zumarragarra Óscar Pereira expone estos días en el bar Aterpe de Beasain varios retratos. Pereira se inició en este mundo de la mano del legazpiarra Gorka Salmerón y durante muchos años se dedicó casi exclusivamente a fotografiar a estrellas del rock

asier zaldua - Sábado, 8 de Mayo de 2010 - Actualizado a las 10:56h

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Óscar Pereira posa en unas escaleras de Urretxu.

Óscar Pereira posa en unas escaleras de Urretxu. (Foto: a.z.)

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zumarraga. ¿Cómo se aficionó a la fotografía?

De la mano de Gorka Salmerón. Tenía cierta afición, parecida a la que puede tener cualquiera, pero Gorka me descubrió otros mundos. Siempre he tenido inquietudes artísticas y él me abrió las puertas de un nuevo lenguaje.

¿Por qué decidió tomar parte en un curso de Gorka Salmerón?

Decidí mejorar y, casualmente, Salmerón iba a impartir un curso en Urretxu. Aquello cambió mi vida: me enganchó y decidí seguir.

¿Sigue trabajando con una cámara analógica?

Sí. No es cuestión de que me guste o no la cámara digital: creo que es práctica, pero no estoy diseñado para pasar horas delante de un ordenador. La fotografía la entiendo con las cubetas, el olor a revelador, la película… Hace tres años pensábamos que la película y el papel iban a desaparecer, pero queda remanente. Mientras pueda, aguantaré. Después tendré que plantearme mi futuro en el mundo de la fotografía.

¿Cómo ve ese mundo?

Creo que el mundo de la fotografía es ingrato. No se valora nuestro trabajo. A mucha gente le parece que cualquiera puede sacar una buena foto. Van de viaje con la cámara, sacan miles de fotos y consideran que ellos también podrían exponerlas. Los pintores están mucho mejor vistos que nosotros.

Hasta hace poco se dedicaba casi exclusivamente a sacar fotografías de conciertos de rock.

Soy un gran aficionado a la música y empecé a hacer fotos de conciertos. Durante un montón de años fui semanalmente a la sala Jam de Bergara, hasta que cerró. He fotografiado a un montón de grupos: Faith no more, L7, WASP, Fun loving criminals… También he estado en el Jazzaldia. Después de diez años decidí adentrarme en otros terrenos: le compré una cámara Hasselblad a Gorka y empecé a tirar fotos con ella. Durante estos últimos años me he dedicado a mejorar.

Ahora viene con una exposición de retratos.

Empecé con ellos hace un par de años. Los retratos son muy complicados y no me he animado a dedicarme a ello hasta que me he visto con confianza.

¿Por qué retratos y no, por ejemplo, paisajes?

Porque me interesan mucho las personas. Es una disciplina que me apetecía abordar, pues es un reto. Los paisajes, por lo menos de momento, no me interesan. Los retratos son cañeros. Estuve ayudándole a Gorka Salmerón a preparar una muestra de retratos en la sala Ignacio Aldekoa de Vitoria y decidí intentarlo yo también.

¿Qué características ha de tener una persona para ser retratada por Óscar Pereira?

Yo no les pido nada. Todos los que irradian algo fuerte son susceptibles de ser retratados. Hay gente que tiene algo, una especie de carisma, que se potencia cuando se retrata. Hay muchas personas que tienen ese halo misterioso y sacarlo da cierto morbo.

¿Qué gente elige?

Gente normal: amigos, compañeros de viaje… No todas las personas se prestan a ser retratadas. A algunas no les gustan sus retratos. Hay que tener en cuenta que mis fotografías son grandes y en blanco y negro. El color nos acerca a lo real y el blanco y negro nos lleva a otra dimensión. Añade nuevos matices a nuestra cara.

¿Es difícil conseguir un buen retrato?

Lo más difícil es ganarse la confianza del modelo para que se relaje y sea él mismo. Para conseguir captar su magia hay que lograr antes que se exhiba. Muchas veces te llevas sorpresas: personas carismáticas no transmiten nada cuando las ves en papel y otras que a primera vista parecen simples se transforman delante de una cámara.

En el bar Aterpe de Beasain expone por primera vez sus retratos.

Son fotografías grandes, de 70X70 centímetros, y no las había visto colocadas en una pared. Esta muestra me sirve de banco de pruebas, pues estoy preparando un par de exposiciones grandes: una en Ongarri de Elgoibar y la otra en la sala Juan de Lizarazu de Urretxu. En Ongarri ha expuesto gente muy importante y es un honor que me hayan dado esa oportunidad.

¿Tiene algún otro trabajo entre manos?

En la Sociedad Fotográfica de Gipuzkoa tengo colocada una serie sobre el Mississippi. Mi mujer y yo fuimos allí hace seis años y la muestra se titula Big black river (gran río negro). En realidad, esta exposición también está relacionada con la música: ésta sigue siendo importante en mi vida.

¿Sigue yendo a conciertos de rock?

Sí. Puede que vuelva a sacar fotografías relacionadas con este tema, pero a otro nivel: me cansé de pedir permisos para los conciertos, a veces me obligaban a guardar la cámara e irme… Dejé de disfrutar. En adelante quiero fotografiar a las bandas en otro contexto.

¿Hay algún concierto que recuerde especialmente?

Cada concierto tiene su historia. Tengo tantos en el disco duro que ahora mismo no puedo elegir uno en concreto. Recuerdo, por ejemplo, haber alucinado mientras fotografiaba el concierto de AC/DC. También fue especial el concierto de Michael Monroe: después del mismo estuve poteando con él, con su grupo y con Jon Iturbe, del grupo The Hot Dogs, en los bares de Bergara. Caminar por las calles de Bergara a las cinco de la mañana con Michael Monroe y con Jon Iturbe es algo inolvidable, aunque el que no es musiquero no lo puede entender.

¿Cuál es la mayor locura que ha hecho por una fotografía?

No he cometido demasiadas locuras. No me meto en líos, pero el manager de Whitesnake me siguió por toda la sala amenazándome con quitarme los rollos. Chris Holmes, del grupo WASP, le dio una patada a mi cámara; Jonathan Ritchman interrumpió el concierto para decirme que dejara de sacar fotos…

¿Usted es músico?

Tocaba la batería en un grupo y no descarto volver a hacerlo. Siempre me ha gustado la música. Recuerdo que cuando era niño mi madre me ponía el tocadiscos. Más adelante, con 13-14 años, conocí a gente de Urretxu y Zumarraga muy aficionada a la música. Entré en sus casas y en ellas descubrí un nuevo mundo.

las claves

"El color nos acerca a lo real, mientras que el blanco y negro nos lleva a otra dimensión"

· Su txoko guipuzcoano favorito. El sitio donde suelo fotografiar a veces a mis modelos. Son unas rocas que están entre Getaria y Zarautz. Es un lugar muy peculiar.

· Un paisaje idílico. Me gusta mucho Donostia de noche, cuando las calles están desiertas.

· Un monte. No soy nada montañero. La última vez que subí al monte era todavía un niño. Reconozco que soy demasiado urbano.

· Una playa. Tampoco me gusta la playa.

· Una fiesta o evento. Echo de menos los conciertos que se organizaban en el velódromo de Donostia. Recuerdo haber visto a Motörhead, Def Leppard, The Cure, The Cult, Aerosmith… El hecho de que Aerosmith viniera a Donostia lo dice todo. Hoy en día sería impensable. Está bien que vengan U2 y Bruce Springsteen, pero antes Donostia era un eje: había conciertos todos los fines de semana, fauna extraña…

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