Publicidad
[Entrar | Registrarse]
N. Lauzirika - Lunes, 26 de Abril de 2010 - Actualizado a las 07:38h
votos
comentarios
bilbao. Jóvenes, poco dinero, diversión unida al consumo....
Sí. El txikiteo tradicional de día y de tarde ha desaparecido, pero hay un sector de gente joven de consumo diario a una determinada edad. Nuestras inquietudes coinciden con las de la Dirección de Juventud: consumo de alcohol y espacio de ocio.
La ministra de Sanidad tuvo que dar marcha atrás en la prohibición del alcohol. ¿Es un camino perdido?
Fue una pena. Creo que es un consumo que está en nuestro medio, pero lo que tenemos que hacer es acertar cómo manejar la relación con el alcohol. Conocer a qué edad hay que empezar a consumir para los jóvenes, qué cantidad, cómo va unido a diversión.
¿Acaso la salud y los negocios no casan muy bien?
Así es. El impacto social que generan el tabaco y el alcohol es importante: en lo que se refiere a los impuestos y a toda la industria que hay alrededor. Si sólo analizamos la relación económica y el negocio, parecerían intocables.
Es mejor prevenir que curar, pero parece ser que eso no va con el alcohol en los jóvenes.
Es mejor prevenir que curar, pero también hay otra máxima que es la de reducir los riesgos, los consumos. En este tema entran muchos factores: el papel de la familia como agente protector a esa edad, los planes de la Dirección de Juventud o la educación. La clave es cómo sumamos. Los chavales tienen formación, les han explicado cuáles son los riesgos, pero son unos años en los que quieren probar. Por suerte, el porcentaje baja a partir de cierta edad.
Las pastillas se ofrecen fácilmente. La impresión es que el trapicheo y el mercadeo de droga campan libres. ¿Se podría hacer algo más?
Acabamos de ver el caso de Inglaterra y el acceso a las drogas por Internet. Con las nuevas vías de distribución, creo que el trabajo tiene que ir por un lado, el de controlar la oferta a gran escala. Luego está el pequeño trapicheo contra el que, supongo, las policías están actuando. Pero lo fundamental es la actitud de los chavales. El que ese modelo de sociedad que tenemos de consumo nos puede llevar a pensar que si queremos divertirnos tenemos que tomar una pastilla, y al ser jóvenes no ven el riesgo que supone ese modelo de consumo. La búsqueda de la satisfacción inmediata marca los comportamientos de los consumos.
¿Se banalizan los riesgos?
Sí. No ocurre como con la pandemia de la heroína. Ahora, la imagen de los que toman speed o cannabis es de normalidad; es un consumo limpio, bien aceptado. Ahí es donde hay que tomar conciencia de los riesgos que tienen estos comportamientos.
Si se dedicaran sólo unos pocos recursos más a perseguir el tráfico de droga, ¿cree que este mercado no estaría mejor controlado?
Seguro que el control policial se puede mejorar, pero el consumo de la heroína bajó cuando la gente vio las repercusiones que tenía sobre la salud y la familia. Cuando llegó la cocaína se asimiló su consumo al de gente elegante, yupies, que se controlaba para los fines de semana. Hay que quitarle esa aureola a la cocaína.
¿El consumo no sólo es cuestión de jóvenes?
Efectivamente, abarca a todas las edades; aunque es importante la prevención selectiva hacia jóvenes, que tienen otros factores de vulnerabilidad destacados que luego igual hacen que queden enganchados a ese consumo.
En el último informe del Ararteko se plantean asuntos que están en la calle. ¿Cree que es tan fácil como se dice para un joven el acceso a una droga?
Sí, es fácil. Además, estamos hablando de un sector, de un momento social donde hay poder adquisitivo. Pagas semanales que permiten poder cumplir con el coste de ese tipo de sustancias. Creo que tenemos que sumar todas las medidas de los agentes que estamos en la sociedad. Una familia que sabe que su hijo menor fuma cannabis tiene que ser consciente de que a esa edad en el sistema neuronal puede tener su repercusiones, en el rendimiento escolar.
En el informe se plantea una disyuntiva. O se controlan las drogas o se pasa a discutir la legalización de algunas. ¿En qué posición se hallaría usted?
El tráfico y el consumo en público de cannabis es ilegal, pero su uso privado está despenalizado. No es fácil decir si legalizamos o no. A qué edad sería permitido, cuando sabemos que tiene repercusiones mentales posteriores; qué criterio impositivo aplicaríamos... ¿El de un medicamento? En el VI Plan de Drogadicción se propone trabajar con pediatría, porque a los catorce años los chavales ya fuman cannabis sin percibir el riesgo. A esto se añade el no valorar el esfuerzo para conseguir las cosas y la frustración por no alcanzarlas. Escuela, familia e instituciones públicas debemos trabajar juntos en estos campos para atajar el mal.
Gracias por su comentario
Publicidad
05:27
05:27
05:27
05:27
05:27
05:27
Publicidad
La clausura del Festival Rompeolas, el mayor acto popular organizado para apoyar la candidatura de Donostia a capital cultural europea, reunió ayer en Alderdi Eder a cientos de músicos, cantantes y vecinos de la ciudad.
Publicidad