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Jóvenes, mayores, estudiantes, jubilados... Son muchos los guipuzcoanos que, sea cual sea su edad o sexo, cada semana dedican parte de su tiempo a labores de voluntariado. La solidaridad y las ganas son, sin duda, sus mejores armas.
Andere Santisteban
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Serapio Salaberria posa con el material, ya embalado, que Hirugarren Adina, Hirugarren Mundurako enviará en breve a Guatemala. (Foto: ruben plaza)
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la asociación Gizalde Gipuzkoako Boluntariotza estima que en Gipuzkoa el 12% de la población trabaja como voluntaria en alguna agrupación. Es decir, de 690.000 habitantes del territorio, cerca de 83.000 se han animado a dar el paso y dedicar cada semana parte de su tiempo a asociaciones y personas que precisan de su ayuda. Tampoco entiende de perfiles esta actividad, en la que participan tanto hombres como mujeres jóvenes, mayores, jubilados... La voluntad es su aliada y el cambio su objetivo.
maría urrestarazu
I-Romi
"Ellos aprenden de mí, pero soy yo quien está enriqueciéndose más con esta experiencia", asevera la irundarra María Urrestarazu. "La experiencia está siendo muy gratificante", añade. A sus 68 años, cada semana dedica parte de su tiempo al voluntariado, tarea en la que se sumergió al jubilarse. "Al dejar de trabajar, pensé que algo tenía que hacer", explica.
Y de esta manera recayó en I-Romi, el colectivo de mujeres gitanas de Irun-Hondarribia. "Comencé a trabajar en el área de apoyo escolar a los niños y ahora también trabajo en el apoyo escolar a las mujeres", añade.
Esta experiencia le ha servido a Urrestarazu para percatarse del "desconocimiento hacia la etnia gitana", además de las "deficiencias culturales" que la castiga.
Esta irundarra subraya que su trabajo en I-Romi le ha permitido ver cómo "las personas que se sienten al margen de la sociedad aprecian a quienes les aceptan. Yo me siento aceptada por ellos, y la verdad que me encanta", concluye.
Fernando mitxelena
Kemen
Una vez por semana, el donostiarra Fernando Mitxelena suele acudir a Intxaurrondo, al número 100 del paseo de Mons, donde se ubica la sede de Kemen, la agrupación deportiva de discapacitados físicos vascos. Esta asociación fue iniciativa de un grupo de minusválidos deportistas que practicaban el esquí alpino con el objetivo de conseguir "la máxima realización personal del discapacitado físico y su integración", a través del deporte.
Mitxelena entró a trabajar como voluntario en 1997. "Y lo hice de rebote", recuerda este donostiarra de 38 años. "Un compañero mío de trabajo conocía al presidente de la asociación, y fue así como me puse en contacto con ellos", indica.
Ésta ha sido la única experiencia de Mitxelena en el campo del voluntariado. Sin embargo, después de trece años en Kemen, no ha perdido en ningún momento la ilusión. "Yo mismo estoy en silla de ruedas, y es bueno para mí poder compartir mi propia experiencia y, al mismo tiempo, ayudar a los demás", agrega.
serapio salaberria
3. adina, 3. mundurako
Al igual que a Mitxelena, la curiosidad, la inquietud y las ganas de echar una mano a aquellos que lo necesitan son los acicates de Serapio Salaberria. A sus 71 años, este vecino de Lasarte-Oria lleva más de la mitad de su vida dedicada al voluntariado. "Me sumergí en esta actividad hace aproximadamente 40 años", señala Salaberria, aunque los tres últimos ha trabajado para la asociación de Donostia Hirugarren Adina, Hirugarren Mundurako.
El objetivo de este colectivo, que se creó en el año 1995, es radicar el hambre en el mundo, para lo que suele llevar a cabo proyectos educativos, iniciativas sobre derechos humanos, la mujer, la sensibilización y el desarrollo en África y América.
Los años de experiencia como voluntario son la mejor prueba del buen hacer de Salaberria, que ha dedicado más de la mitad de su vida a tareas de voluntariado. "Suelo enseñar catequesis en la parroquia de San Pedro de Lasarte-Oria todos los sábados a 20 chavales entre los seis y siete años", agrega.
Muy vinculada a la parroquia está otra de las actividades en las que está inmerso Salaberria: el envío de distintos útiles y materiales a países del Tercer Mundo. "En esta ocasión, estamos preparando el envío, en barco, de material a Guatemala. Y, probablemente, necesitaremos un contenedor de 20 m3 para depositar todo lo que hemos conseguido recolectar hasta el momento", afirma satisfecho. Lo más llamativo, sin duda alguna, es que es el propio Salaberria quien se encarga de guardar los objetos hasta su envío.
AINARA ZUBIZARRETA
San Juan de Dios
Ni la edad ni el sexo rigen el ejercicio del voluntariado. Ejemplo de ello, junto con Urrestarazu, Mitxelena y Salaberria, es Ainara Zubizarreta. Esta vecina de Eskoriatza, de 29 años, trabaja desde febrero de 2009 en el hospital psiquiátrico San Juan de Dios de Arrasate. Un documental que versaba sobre la esquizofrenia fue lo que le animó a dar el paso para ser voluntaria. "Siempre me había interesado, y aprovechando que tenía tiempo libre, decidí hacerlo", indica.
Se puso en contacto con el hospital psiquiátrico San Juan de Dios de Arrasate y se comprometió a reunirse con un paciente del centro una vez a la semana, durante dos horas. "Al comienzo no sabía cómo le iba a caer, los temas de conversación que podríamos mantener... Sin embargo, nos fuimos conociendo y se estableció un vínculo entre ambos", añade.
Un año después, esta joven vecina de Eskoriatza subraya que está siendo una experiencia "gratificante, para ambas partes. Existen un desconocimiento social y miedo acerca de estas dolencias, lo que conlleva a un aislamiento de las personas que padecen problemas psiquiátricos. Por ello, es necesario acercarse a ellas, hablar y relacionarse, para que puedan tener un vínculo fuerte con la realidad", asevera Zubizarreta.
"Egitekoak priorizatzea, lehentasunak ezartzea eta denbora antolatzea da beharrezkoa boluntario izateko", esan du Miren Gurrutxaga, Gizalde Gipuzkoako Boluntariotza elkarteko kideak. Hori dela eta, astean ordu zehatz batzuk erakunde batera bertaratu eta bertan lan egiteko astirik ez dutenek badute beren ahalegina eta lana gizartearen zerbitzura jartzeko beste modurik: ziberboluntariotzaren bitartez, esaterako. "Jendea hurbiltzen zaigu egoitzara honen inguruan galdetzera", adierazi du Gurrutxagak. Baina, zer ote da boluntariotza tradizionaletik bereizten duena? Kasu honetan, boluntarioek ez dute zertan erakundeen egoitzetaraino joan behar lanera. "Lan presentziala izan gabe -etxetik bertatik lan egitea ere posible dute parte hartzaileek-, boluntarioak ere erakundearen zerbitzura jar daitezke modu honetara, itzulpenak... moduko lanak egiten, amaitu du Gurrutxagak.

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