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Con la llegada de la primavera, cientos de personas se visten el chándal para ejercer la actividad física más multitudinaria en la sociedad vasca. Ni fútbol, ni atletismo; el paseo es el ejercicio más practicado y, además, es beneficioso para el cuerpo, el alma y la mente.
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J. Imaz
Domingo, 4 de Abril de 2010 - Actualizado a las 08:51h.
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Varios paseantes. (NG)
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EL matrimonio formado por Isabel Vázquez y Fidel Larrañaga no falta ni un día a la cita con su ejercicio físico preferido. "Siete días a la semana", haga lluvia o sol, se ponen las playeras y se encaminan desde Lasarte-Oria, donde residen, hasta Zubieta. Y vuelta. "Se trata de una rutina", confiesa Fidel. Una afición que se ha convertido en un hábito que, a pesar de ello, no deja de ser una oportunidad diaria para "salir de casa" y hacer "un poco de ejercicio", porque saben que es "beneficioso" para la salud, según explica Isabel. "La parada para tomar algo o comer un pintxo también es obligatoria", admite la mujer, sonriente.
Esta conversación captada en uno de los paseódromos guipuzcoanos por excelencia -el camino que une el hipódromo de Lasarte-Oria con Zubieta- viene a reflejar el papel que juega el caminar en la idiosincrasia de la sociedad guipuzcoana y, en general, vasca. Porque el paseo no entiende ni de sexos ni de edades. Si bien la media los días laborables puede ser bastante elevada, los fines de semana no es raro observar a jóvenes que disfrutan de esta actividad. En zonas rurales y urbanas, sobre la acera o a través de senderos... cientos de personas gozan con el mero hecho de andar. Pero, ¿por qué caminar? ¿Qué beneficios aporta un apacible paseo? Las ventajas son más numerosas que las que en principio uno se puede imaginar.
"Caminar es un hecho muy primario. Las grandes migraciones se realizaron a pie. Las personas estamos muy bien diseñadas para ello", relata la psicóloga irundarra María Torrado, máster en Psicopatología y Salud. Se trata, por lo tanto, de una actividad grabada en el ADN humano. Un ejercicio que la especie "premia" con una liberación de "endorfinas en el cerebro" entre 15 y 20 minutos después de empezar a caminar. Esto genera un estado "de satisfacción, de buen estado físico y de optimismo". "Una sensación agradable", resume la experta.
Más allá de ese mecanismo, lo cierto es que en los últimos años los médicos vienen insistiendo a sus pacientes en la importancia del ejercicio físico moderado, cuyo máximo representante es el paseo, para procurarse un buen estado de salud y evitar la aparición de enfermedades.
La lista es larga. Caminar de forma habitual ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, la diabetes, la obesidad y el exceso de colesterol, entre otros. Además, implica la mejora de capacidades motoras como la flexibilidad y la motricidad, así como de los hábitos del sueño.
Paseo interior
Mejoras cognitivas
El lasarte-oriatarra Miguel Pecharromán, de 78 años, ha escuchado muchas veces estos últimos consejos. "El médico me dice que tire millas", confirma, por lo que todos los días camina durante tres horas codo con codo con su amigo Txomin. Una muleta le acompaña en su itinerario, ya que carece de un dedo en el pie a consecuencia de la diabetes que padece. "Aunque estamos en forma, también paramos para descansar, ¡no te creas!", avisa.
"Caminar, además, permite la reflexión y disminuye los sentimientos obsesivos y negativos", recuerda la psicóloga María Torrado. Según indica, experimentos científicos demuestran que desarrolla aspectos como "la memoria, la cognición y la concentración". Sin olvidar que, en buena parte de los paseantes, esta actividad se convierte en una oportunidad para socializarse.
Para encontrarse y conversar con amigos y conocidos. "Somos seres sociales que necesitamos el saludo, toparnos con la mirada del otro. Aunque no se llegue a dialogar, la sensación de compañía es mucho mayor", explica la experta. Por todo ello, Torrado recomienda a casi todos sus pacientes que caminen al menos media hora al día, especialmente en personas que pasan por estados depresivos.
Sea como fuere, es indudable la devoción de los vascos al paseo, seguramente porque la propia orografía del territorio les ha obligado a ello. Y, a diferencia de otras aficiones, no reporta más que ventajas.
Este matrimonio de Lasarte-Oria camina "siete días a la semana" con el ánimo de "hacer un poco de ejercicio" y porque saben que es un deporte "beneficioso" para la salud. Eso sí, con una parada para tomar algo y reponer fuerzas.
"Sin prisa pero sin pausa" es el lema de este lasarte-oriatarra que completa todos los días un paseo de tres horas por las inmediaciones de Zubieta, junto con su amigo Miguel. Eso sí, de vez en cuando, realizan alguna pausa.
A pesar de su condición de diabético y de una lesión en el pie que le obliga a llevar una muleta, practica todos los días este deporte nacional porque, según dice, es bueno para "salir, despejarse y hacer ejercicio".
Esta zubietarra confiesa que no tiene costumbre de caminar, pero afirma que, de vez en cuando, sale a pasear -sobre todo cuando el buen tiempo acompaña durante la ruta-, algo que le hace "sentir bien".

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