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por pablo muñoz - Domingo, 28 de Marzo de 2010 - Actualizado a las 04:25h.
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PARECE que va quedando claro qué es lo que hace Jaime Mayor Oreja en el Parlamento Europeo y a qué dedica su abundante tiempo libre: a enredar. Muy probablemente, el ex candidato a lehendakari, ex candidato a alcalde de Donostia, ex candidato a presidente del PP -candidaturas frustradas, todas ellas-, ha evocado su única etapa mediáticamente exitosa, la de ex ministro de Interior, para investigar los movimientos del partido belga Nieuw-Vlaamse Alliantie (Alianza Neoflamenca N-VA) por los pasillos de la sede parlamentaria europea. Podría imaginársele como a "Filemón" husmeando tras las puertas de los despachos, con su "Mortadelo" Carlos Iturgaiz alargando el cuello y anunciándole conspiraciones: "Los separatistas flamencos han reservado una sala para el lunes". Oído cocina. Siguiendo esa huella dio con el omnipresente Brian Currin y se enteró de la conspiración. Otra vez la internacionalización del conflicto, la maldita presión de las personalidades internacionales apoyando el enésimo proceso para la solución del problema vasco.
Tuvo prisa Mayor Oreja para enturbiar esa infamia. Tuvo prisa para anunciar una sonada provocación: el Gobierno de Zapatero va a negociar con ETA. Qué digo negociar, son cómplices.
Tuvieron prisa los socialistas para rasgarse las vestiduras y negar airadamente el despropósito de Jaime Mayor, aprovechando el viaje para emplazar al PP a desautorizarle.
Tuvo prisa el PP para dejar muy claro que no estaba nada claro que su portavoz en el Parlamento Europeo se hubiera equivocado. "Él sabe mucho de eso y siempre acierta", vinieron a decir desde las más altas instancias populares dejando una vez más al pobre Antonio Basagoiti con las vergüenzas al aire.
Tuvo prisa, mucha prisa, el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, para lavarse las manos del pecado nefando anunciado por Mayor Oreja propiciando de urgencia una modificación de la Ley de Partidos que dejase clara su abominación contra "ETA y su entorno". Una vuelta de tuerca para evitar la presencia institucional de la izquierda abertzale histórica que, para qué nos vamos a engañar, será apretada o aflojada según convenga a su interés electoral.
Tuvo prisa el ministro de Interior, Pérez Rubalcaba, en su solemne emplazamiento a Batasuna: o rompen de manera expresa y fehaciente con ETA, o convencen a ETA para que abandone las armas. Tuvo prisa, también y por si acaso, en facilitar la libertad de dirigentes de Batasuna encarcelados poco propicios al proceso liderado por Otegi y Díez desde la prisión y por Etxeberria desde la -quizá precaria- libertad.
Tiene prisa la izquierda abertzale histórica para sacar adelante su proyecto y evitar así su práctica extinción a base de seguir ausente de la política real fuera de las instituciones, de todas las instituciones tal y como se están poniendo las cosas.
Tiene prisa el mediador sudafricano Brian Currin para que sus buenos oficios lleguen a puerto antes de acabar exhausto y desgastado por tanta zancadilla, tanta indecisión y tanta frustración. Mañana, lunes, pese a Mayor Oreja, pese a Zapatero, pese a Rubalcaba y pese a quien pese, un importante grupo de personalidades de ámbito internacional aportará su apoyo a la solución del conflicto vasco. Ya tenemos el asunto internacionalizado. Veremos qué prisa se dan las cancillerías españolas y los grandes medios de comunicación para parar el golpe y minimizar el eco del pronunciamiento de esas personalidades.
Y puestos a darse prisa, entramos en la semana previa al Aberri Eguna, fechas en las que las formaciones abertzales suelen hacerse notar ya sea en manifiestos, o en declaraciones de principios, o en anuncio de estrategias. No sería de extrañar que uno de estos días, tras la pista de aterrizaje extendida en el Parlamento Europeo, la izquierda abertzale histórica sorprendiera a todos con un importante pronunciamiento.
Prisa se darán, también, los miles de jóvenes del entorno de Segi para celebrar su tradicional encuentro de Semana Santa, del que no se esperan demasiadas contemplaciones con las posturas más pragmáticas consideradas aún como "claudicantes", pese al resultado del debate interno de las bases batasunas.
Aquí todo el mundo corre, todo el mundo toma posiciones. Vienen tiempos de cambio. ¿O no?

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