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2010 estaba llamado
a ser el año del inicio de las obras de reconstrucción del barrio
El Consistorio admite dificultades para ejecutar sus planes: 1.300 nuevas viviendas, ente ellas 606 VPO, y 96 realojos
mikel mujika - Domingo, 7 de Marzo de 2010 - Actualizado a las 10:46h
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Vista general de las viviendas del Padre Abarzuza, unas de las más deterioradas de Txomin; sus habitantes han sido los primeros en alcanzar un acuerdo para su realojo. (Foto: gorka estrada)
Vista:
Donostia. La reurbanización y transformación de Txomin Enea, entre Loiola y Martutene, arde en las manos del Consistorio donostiarra. Se trata de uno de los proyectos estrella del equipo de gobierno, medalla de plata -compartida con Auditz Akular- en el podio de las preocupaciones urbanísticas, que ahora arrojan titulares semanales sobre el desarrollo de San Bartolomé, en Amara Zaharra. El de Txomin, en segunda línea informativa, también trae de cabeza a los rectores municipales.
Se proyecta un barrio completamente renovado y ampliado hasta el solar que dejará la cárcel de Martutene cuando ésta se traslade a Zubieta, tal y como está previsto. Se desarrollarán, en total -en dos fases-, 1.299 viviendas: 606 de VPO, 303 tasadas y 390 más de venta libre, las que permitirán a sus promotores rentabilizar la operación.
El compromiso de rehacer Txomin fue adoptado por el Ayuntamiento en 2004 tras años de estudios y proyectos -desde 1989- y la primera fase, que contemplaba la construcción de las primeras 713 viviendas, debía haberse iniciado en 2006... Cuatro años después, el compromiso con los primeros vecinos que ya han alcanzado un acuerdo para su realojo, es que recibirán sus nuevas casas en 2013. Para ello, el presente 2010 era el año del inicio de las obras.
Pero en Txomin reina el escepticismo. Lo ha reconocido el propio Ayuntamiento, a través de su alcalde, Odón Elorza, quien afirmó a finales de enero que los promotores privados "se hacen los remolones". Los vecinos del barrio tienen completamente interiorizada su frustración: la palabra crisis está en boca de todos.
La reurbanización de esta área se ha convertido en una ensalada de inconvenientes. Muchos recuerdan aún el día en el que el propio Elorza les "vendió el oro y el moro" en el kultur etxe del barrio. El discurso del alcalde retumba aún en los oídos de varios afectados, escépticos, expectantes, desinformados: "Decía que todos íbamos a salir muy bien parados y que el barrio iba a mejorar mucho".
La realidad, a día de hoy, es otra. Compleja. Unos, la gran mayoría de los 96 propietarios afectados por los derribos proyectados, ya han pactado o están a punto de hacerlo. "Acuerdos muy ventajosos", según reconocen algunos de los interesados. Otros, los menos -entre ellos algunos propietarios de negocios y villas con terrenos-, siguen enfrascados en unas duras negociaciones al considerar que las indemnizaciones que les ofrecen son "irrisorias".
entre expropiaciones y juicios
Negociaciones y advertencias
Para estos últimos, el concejal de Urbanismo, Jorge Letamendía, tiene "armas poderosas" como las "expropiaciones", que según afirmó no dudará en utilizar para llevar a cabo este proyecto. Enfrente, la postura de quienes, "avasallados", se ven en los tribunales defendiendo sus intereses: "Expropiar también tiene un precio y tendrán que indemnizarnos con el valor de nuestras viviendas... ¿no?".
A pie de calle, la sensación reinante es la de escepticismo. En las casas del Padre Abarzuza, junto a Arteleku y las huertas que separan Txomin de la cárcel de Martutene, la espera se hace más larga. Allí, 30 de sus 31 vecinos ya han llegado a un acuerdo para su realojo con el Ayuntamiento. Lo hicieron en julio.
El paso de los años ha hecho mucha mella en este grupo de casas y, además, las riadas de 1983 dejaron las viviendas de la primera planta en un estado muy malo. El Ayuntamiento se hizo cargo de varias de ellas. Ahora, apenas dos o tres familias habitan los bajos de esta comunidad, mientras el resto de propietarios reside en las plantas segunda y tercera.
El alcalde admite que los promotores no quieren iniciar esta actuación hasta que se reactive la venta de viviendas
Juanjo es uno de ellos. Vive en estos pisos de entre 50 y 60 metros cuadrados junto con su madre de 89 años y explica la urgencia con la que sus vecinos esperan el traslado: "Nos habían dicho que en 2012 tendríamos nuestras nuevas casas, y ahora dicen que será en 2013. Nos han dicho que no hay dinero, pero tenemos una humedad terrible en los pisos".
una espera interminable
"Cuando Cristo baje el dedo"
En otra zona, al pie de la carretera que conecta Loiola y Martutene, el propietario del bar Shanti, uno de los establecimientos condenados a desaparecer, es más escéptico que nadie. Tiene 43 años y cree que se jubilará allí. En su local, uno de los principales puntos de encuentro del barrio, los vecinos se reúnen para leer los periódicos puestos a su disposición. Allí se debate todo.
En la barra, Pruden, otro vecino de Txomin, cree que las obras se iniciarán "cuando el Cristo del Sagrado Corazón baje el dedo". Como él, otros muestran escepticismo, mientras que los más constructivos se limitan a decir que tienen "muchas ganas" de que empiecen las obras.
En la actualidad, Txomin se debate entre negociaciones y trámites. La primera versión del Proyecto de Actuación Urbanística (PAU), herramienta que detallará la actuación en Txomin, está sometido a las distintas alegaciones que presenten los afectados. Después, se redactará el PAU definitivo. Pero la crisis...
Ha llegado la hora de la verdad, la del empujón definitivo. Y chocan, por un lado, la "clara determinación" del Ayuntamiento por iniciar la construcción de 1.299 viviendas, y por otro, la actual coyuntura económica, que no invita a invertir en ladrillo. A finales de enero, el propio alcalde reconoció la "dificultad" par conseguir créditos para operaciones urbanísticas como las de San Bartolomé, Txomin y Auditz Akular, que se retrasan", dijo.
Elorza recalcó que su gobierno "trabaja con gran intensidad" para avanzar en estas operaciones, en las que "el Ayuntamiento tira del carro solo" porque los promotores, insistió, "permanecen a la espera de que pase la crisis y despierte el interés por la compra de viviendas de precio libre, lo que está llevando más tiempo del previsto".
estancados con el puente
Su construcción está ligada a la operación urbanística
Se estanca la sensación de que las cosas avanzan, reactivada cuando hace casi un año se dio a conocer el proyecto ganador del futuro puente de Txomin. Jorge Letamendía, concejal de Urbanismo, dijo entonces que "a finales de 2009 o inicios de 2010" saldría a licitación el puente diseñado por la ingeniería Arenas y Asociados. Sería el punto de partida para la reurbanización de Txomin. Pero el anuncio de licitación aún no se ha publicado y desde Urbanismo apuntan que la construcción del puente está ligada a la operación urbanística en su conjunto, y, por tanto, tendrá que esperar.
En el barrio, muchos creen que "sólo se hará una parte de las obras". Les han dicho que en el futuro Txomin todo será distinto, que el nivel del suelo se elevará más de un metro para evitar inundaciones. Entre tanto, los propietarios llevan cinco años con sus viviendas fuera de ordenación y ni siquiera pueden ir a un banco a pedir un crédito con el aval de su propiedad, perdida en la maraña urbanística de esta reconversión.
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