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el acto tuvo lugar ayer en madrid y fue posible una vez identificados los restos por aranzadi
e.p. - Domingo, 7 de Marzo de 2010 - Actualizado a las 10:45h
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Los familiares, después de recibir ayer los restos de sus allegados. (Foto: efe)
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madrid. Un total de quince familias, algunas de ellas vascas, recuperaron ayer los restos identificados (por Aranzadi) de sus familiares presos republicanos, que fallecieron y fueron enterrados en una fosa en el norte de Burgos. En un acto celebrado en el Ateneo de Madrid, la Agrupación de Familiares y Amigos de Fallecidos en la Prisión de Castigo de Valdenoceda entregó a estas quince familias los restos de sus allegados, que permanecían enterrados en la localidad burgalesa.
La localidad de Valdenoceda acogió, entre 1938 y 1943, una de las prisiones "más duras" de la posguerra
La asociación recordó que Valdenoceda alojó, desde 1938 a 1943, una de las prisiones de castigo "más duras" de la época de la posguerra. Según indicó, se tiene constancia documental, a través del Registro Civil, del fallecimiento en el interior de la prisión de al menos 153 personas, "que fueron enterradas por sus propios compañeros en un solar, propiedad de Instituciones Penitenciarias que, en 1989, pasó a formar parte del Cementerio Parroquial, de forma que los nuevos enterramientos de vecinos del pueblo se realizaron, desde ese año sobre los de los presos".
La agrupación ha conseguido, después de años de búsqueda, la exhumación de 114 personas, de las cuales quince fueron entregadas ayer a sus familiares. Uno más ha sido identificado pero aún no ha podido ser exhumado y diez más han conseguido identificación osteológica. No obstante, indicó, "hoy sabemos que al menos 39 personas han quedado enterradas debajo de los enterramientos nuevos que se produjeron desde 1989".
una fábrica de sedas Valdenoceda es una pequeña localidad del norte de Burgos, cercana al territorio de Álava, en la que se encontraba, antes del inicio de la Guerra Civil, una fábrica de sedas. Por los bajos de la fábrica pasaba un canal del río Ebro, que servía para mover las aspas de la maquinaria. La fábrica cerró en los primeros años de la guerra y, desde 1938 hasta 1943, se convirtió en una de las más "terribles prisiones de castigo del régimen del general Franco", recordó la asociación.
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