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joxe mari apezetxea pintor

"Lo importante es ver, no copiar, y saber transcribir las emociones surgidas de aquello que has visto"

En el tranquilo valle de Baztan existe un pequeño pueblo llamado Erratzu. Allí vive Joxe Mari Apezetxea Fagoaga, un gran pintor centrado, principalmente, en la naturaleza del valle. Apezetxea muestra con una visión muy particular y emotiva la magia de Baztan

Sara Etxart - Lunes, 1 de Marzo de 2010 - Actualizado a las 07:48h

Joxe Mari Apezetxea Fagoaga pinta uno de sus cuadros en su estudio de Erratzu.

Joxe Mari Apezetxea Fagoaga pinta uno de sus cuadros en su estudio de Erratzu. (Juan Mari Ondikol)

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Erratzu. Joxe Mari Apezetxea, nació en Errazu en 1927 y tuvo desde niño gran afición a la pintura. Fue discípulo del artista y familiar Javier Ciga en su juventud y siempre ha sido un enamorado del pintor postimpresionista Paul Cézanne.

¿Cómo se introdujo en el mundo de la pintura? ¿Cuándo dio sus primeras pinceladas?

No sé cómo entre en la pintura porque desde pequeño tenía gran afición pero las primeras pinceladas sí, fueron en 1941. Mi tío segundo, el pintor Javier Ciga, venía a pasar el mes de agosto a Elizondo y coincidía con mis vacaciones allí. Recibí clases suyas y durante cuatro o cinco años tuve la suerte de aprender mucho con él. Lo demás siempre fue cosa mía desde muy joven.

Un autodidacta...

Bueno, su ayuda supuso mucho porque empezar sin apoyo es muy duro. Conviene que haya alguien que te oriente un poco. Ahora que imparto, junto a Tomas Sobrino, unos cursillos de verano, lo veo claro. Lo importante es ayudarles a ver y no copiar. Pintar consiste en que aquello que ves pase a través de ti y en saber transcribir las emociones surgidas de lo que has visto. Porque al fin y al cabo, lo que veo yo, lo ve todo el mundo pero si algo me ha llamado la atención es por un motivo. Me he emocionado por un momento y esa emoción es la que tienes que transcribir y no la copia de lo que ves.

¿Y que le transmitió Ciga?

Sobre todo me orientó. Ahora comparo lo que entonces aprendí con lo que actualmente enseño. Por ejemplo, en el cursillo a veces me preguntan qué colores deben mezclar y siempre les digo que no hay nada exacto, que les tiene que salir a ellos. A mezclar se aprende, es el oficio. En cambio, la elección del color no tiene por qué ser equivalente a lo que ves, sino a lo que te conviene para transcribir la emoción que sientes.

¿A qué escuela o técnica se siente más afín?

Soy cezanneniano de principio a fin. Paul Cézanne (1839-1906) les debe el color a los impresionistas pero él fue postimpresionista. En un principio era lúgubre y hacía pintura romántica pero entonces, se juntó con Camille Pizarro (1830-1903) y éste le enseñó a ver los colores. Hasta cinco o seis años antes de morir no llegó a donde quería llegar. Cézanne abrió la puerta a todo lo que se hizo después, a la pintura moderna, y ni siquiera fue reconocido en Francia hasta que murió, excepto algunos pintores. Picasso, Monet, la figuración abstracta... partieron de ahí.

¿Qué le atrapa del estilo "cezanneniano"?

Me llama la atención porque rompe la pintura clásica. Configuraba lo que quería hacer a través de manchas, cambió la visión de la perspectiva que se tenía hasta entonces. No la imitaba; la cambiaba si le estorbaba. Pasó por encima de aquellas cosas que le retenían. En sus cuadros se observan espacios vacíos sin pintar, algunos críticos dijeron que se había vuelto muy vago porque dejaba las cosas sin hacer, a mí también me lo han dicho alguna vez, ese comentario es como para fusilarlo. Resulta que esos espacios están dejados ahí para que respire el cuadro. Estos espacios mejoran la pintura que tiene alrededor y adquiere mucha más fuerza. Además, el que observa la obra también entra en el juego porque hay varios planos que nunca están en el mismo orden. Luego, nunca te cansa porque ves el cuadro de maneras diferentes. Los espacios vacíos están juntando todos los colores y dándole fuerza al cuadro. De ahí nace el cubismo.

¿Como impresionista qué opina de la abstracción?

Me parece una gran cosa aunque muy difícil. La abstracción que yo he hecho ha sido a partir de la figuración. Yo hago algún cuadro figurativo muy suelto pero figurativo porque se consigue apreciar algo. Entonces, a partir de ahí, tienes los pies en el suelo y sabes de donde partes. Así vas haciendo la abstracción, vas manchando, cambiando las nubes y después, ni ves lo que había en el fondo. Lo difícil de la abstracción es partir de la nada.

¿El aire libre es su aliado?

Pinto algo al aire libre pero no mucho. Hago los apuntes durante una hora o dos a lo sumo, y después me vengo a casa y sigo aquí.

¿Y sus alumnos?

Ellos hacen igual. Salen y tienen que hacer el trabajo en dos horas, normalmente se hace en un solo día. Esto es importante porque si vas otro día, estas viendo otra cosa y pintas otro cuadro sobre el primero. Lo que conviene es, una vez, hecho el cuadro al aire libre ir a casa y pintarlo.

¿Qué procura enseñar?

Enseñar a ver es lo único que quiero transmitirles y cuando lo consigo la satisfacción es tremenda. Hay gente que está con las fotografías a vueltas y saben copiar de cine. Les digo que hagan algo natural pero no saben ver y lo sacan de las fotografías. Las instantáneas te arrastran, te quitan personalidad. Aprendes el oficio pero te falta lo más importante.

¿Cómo es su proceso de creación?

El proceso no es una regla de tres, se va cambiando con el tiempo y vas creando un poso que llevas contigo. Cada día añades algo a ese proceso, lo que hace el vivir y la experiencia.

La creación es la base...

Si no creas no eres más que un artesano. Muchos pintores del siglo XVI o XVII tenían una cuadrilla de alumnos que trabajaban para ellos y les hacían, entre otras cosas, el fondo de los cuadros, y luego ellos terminaban. Estos eran artesanos porque no ponían nada de sí mismos. Hay que coger la chispa y pintar la emoción sentida.

¿Cuáles son los colores que más cerca siente en su pintura?

El que se lleva todo es el verde, es el color más cabrito que hay. Los ocre, en cambio, son agradecidos y fáciles de hacer pero los verdes... son fatales.

Baztan es el tema central de sus obras. ¿Qué es lo que le inspira del valle?

He vivido aquí siempre, y lo que ves es lo que te inspira.

¿Después de toda una vida pintando, qué le ha ofrecido su más valorada pasión?

La pintura lo ha sido todo para mí, mi vida. Si todo el mundo trabajara en lo que le gusta seríamos todos unos trabajadores tremendos y disfrutaríamos como leones, ¿no? Pues eso es todo.

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