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María Martín García - Viernes, 26 de Febrero de 2010 - Actualizado a las 07:46h.
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Últimamente estamos teniendo la oportunidad, como consecuencia de la consulta popular a celebrar en Usurbil respecto a la forma en que quieren recoger sus residuos, de conocer datos acerca de los distintos sistemas de recogida selectiva de los mismos. Unos conocidos, con datos a la vista, y otros, imaginarios.
Esta semana, el alcalde del pueblo considerado modelo en recogida selectiva por los pro puerta a puerta, Vilasar de Mar, nos ha revelado datos llamativos, demoledores diría yo, respecto de la experiencia del municipio catalán. Un municipio de 20.000 habitantes, similar a Hernani, 65 trabajadores contratados para el puerta a puerta, dos millones de euros de agujero en las arcas municipales en escasamente cuatro años, resultados similares, incluso peores, en tasas de recogida selectiva que el sistema de contenerización, en ambos casos próxima al 50%. La esclavitud del reciclaje, afirmaba.
Ni una palabra de qué hacer con la fracción rechazo. Son conscientes de que algo hay que hacer con ella, y ni se lo plantean porque tienen el cierre del sistema: el modelo catalán que nos querían vender dispone de cuatro incineradoras para ese 50% no "reciclable". Y el regidor catalán sólo ha hablado de recogida. No contrapuesta al tratamiento.
Sí se ha manifestado al respecto el Sr. López de Uralde, de Greenpeace. Puerta a puerta frente a incineración. Se "olvidan", o no reconocen al menos de forma explícita, de que el puerta a puerta no es la panacea, de que siempre necesitará de un vertedero o de una incineradora para hacer desaparecer la basura. Es mucho asumir, pues los últimos -únicos- datos publicados sobre los resultados de Usurbil datan de julio de 2009, sólo un rechazo del 27%, tras "desaparecer" un 36% de basura (¿magia u ocultación?). Que se recicle el 73%, supone que un 27% (135.000 toneladas) de los residuos generados en el territorio precisarían de un nuevo, y mayor, vertedero que el de San Marcos (130.000 toneladas).
¿Dónde se instalaría dicho vertedero?
Como parece no ser necesario, el Ayuntamiento de Usurbil, en el Pleno del día 23 de febrero, trata de quedarse con lo medioambientalmente correcto: la gestión de la recogida selectiva: envases, textiles, papel..., es decir, lo que genera ingresos. Del resto, que se encargue la mancomunidad. O el Consorcio de Residuos. La basura no recuperable, real como la vida misma, no existe para sus intereses. El asumir su existencia supondría reconocer que están mintiendo cuando dicen que no hay basura que no se pueda recuperar.
Como patata caliente, que sean otros los que se encarguen de ella.
¿Supone eso una gestión integral de los residuos, o interesada?¿Acaso no supondría reconocer que gestión integral obligaría a tener que abrir un vertedero en el municipio?¿O reabrir el de San Marcos, aún no recuperado?
La mentira, por mucho que se repita, nunca acaba siendo verdad.

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