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Iñigo Azpeitia Buzon - Jueves, 25 de Febrero de 2010 - Actualizado a las 07:42h.
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En poco más de un año, Usurbil se ha convertido en lugar de peregrinación y de culto ecológico. Sin embargo, lejos de alcanzar el fervor unánime que suelen originar los supuestos fenómenos sobrenaturales, el "milagro" de Usurbil ha provocado una profunda división entre sus habitantes, como lo reflejan las últimas "apariciones" ampliamente recogidas por todos los medios de comunicación.
De un lado, el alcalde de Vilassar de Mar y sus concejales, que proclaman los estragos sociales y económicos que han tenido que corregir tras la implantación del sistema de recogida puerta a puerta en su municipio, con unos niveles de reciclaje muy semejantes a los que consiguen ahora con los contenedores; y de otro, los responsables de Greenpeace España, que proclaman las bondades del sistema, ya que "su tasa de recuperación de basura, del 86%, es una de las más altas del Estado". Impresionante. Las elevadas tasas de reciclaje comprendidas entre el 43% y el 45% en 2006 y 2007 en el municipio catalán, se han duplicado en Usurbil al cabo de dos años, contratando al mismo asesor en ambos casos.
De seguir así, pronto nos hablarán de porcentajes de reciclaje superiores al 100%; no olvidemos que no hace mucho tiempo se habían marcado el objetivo del 80% y que, anteayer mismo, según la prensa, "el Consistorio guipuzcoano asegura que permite reciclar el 82% de los desechos".
La primera pregunta que surge es: ¿Cuál es el porcentaje de basura recogida selectivamente que permite reciclar el 82% del consistorio o el 86% de Greenpeace España? Tengo entendido que en todas las recogidas selectivas se produce un rechazo, constituido por los materiales que no es posible reciclar, y que en el caso de los envases ligeros puede alcanzar valores del 25% o superior. ¿O es que dicho rechazo "desaparece" de la contabilidad, como ese 36% de la basura que ha desaparecido milagrosamente, apareciendo en municipios vecinos o en el vertedero de Aizmendi, sin que hasta la fecha nadie lo haya desmentido?
Con esas "desapariciones" mágicas, que no milagrosas, no es de extrañar que los miembros de Greenpeace consideren que el sistema permite evitar la incineración (y, suponemos, el vertedero).Tampoco se ha desmentido que el porcentaje de fracción resto haya ido aumentando progresivamente, hasta alcanzar el actual 42%, que es generosamente acogido en los vertederos de otros municipios guipuzcoanos.
Que tomen ejemplo de Cataluña, cuna del sistema puerta a puerta a nivel estatal, donde al cabo de más de una década solamente se ha implantado para una población inferior al 4% de la población de Cataluña, fundamentalmente en municipios con menos de 5.000 habitantes, y continúa siendo la comunidad autónoma que más incinera de todo el Estado.
También hemos sabido que los municipios de Usurbil, Hernani y Oiartzun van a constituir una sociedad mercantil para gestionar sus basuras. Doy por supuesto que, ya que la incineración, dicen, no es necesaria, el siguiente paso será decidir la ubicación de un vertedero para ellos mismos en alguno de sus términos municipales. ¿O pretenden seguir enviando sus basuras a otros municipios, como hasta ahora?

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