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LOS DOCUMENTOS QUE HA REUNIDO la tudelana PETRA JUL EN 19 AÑOS SOSTIENEN SU DENUNCIA
Juan Carlos Landívar murió en accidente de tráfico y fue enterrado sin que ningún familiar identificara el cadáver
fermín pérez-nievas - Domingo, 14 de Febrero de 2010 - Actualizado a las 11:43h
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La tudelana Petra Jul posa en un banco de la calle Muro de la capital ribera. (Foto: f. pérez-nievas)
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tudela. Una madre navarra ha solicitado en el juzgado de Tudela la exhumación de los restos mortales de su hijo, Juan Carlos Landívar Jul, que se encuentran en el cementerio de la capital ribera, porque asegura que no sabe "lo que tienen enterrado" y afirma tener documentos que apoyan su convencimiento de que "en la Clínica Universitaria de Navarra le retiraron los órganos sin consentimiento familiar".
La pesadilla de Petra Jul, y la de toda la familia, comenzó hace casi 19 años en Beriain. El 9 de mayo de 1991 a las 18.55 horas su marido, José Luis Landívar, sufrió un accidente de circulación con su vehículo en el que viajaba con su hijo, Juan Carlos. En el siniestro se vieron involucrados una furgoneta y un camión y, a consecuencia del impacto, su hijo, de trece años, falleció, tal y como demuestran los testimonios de la Cruz Roja que aseguran que estaba "tapado con una manta en la parte delantera del coche". A consecuencia del choque, el marido de Petra Jul y conductor, José Luis, resultó herido grave, pasó varios días en coma y quedó con importantes minusvalías que le impiden trabajar.
el origen A partir de ese momento comenzó el calvario de esta familia y un rocambolesco deambular por juzgados, hospitales, notarios, abogados y archivos que más parece salir de una película de intriga que de la realidad. Petra Jul recuerda que aquella tarde fue sola al Hospital de Navarra: "Y no me permitieron ver a mi hijo. Me dijeron primero que lo estaban operando, pero llegué hasta los quirófanos y no había nadie". En ese tiempo de espera, hasta en dos ocasiones le preguntaron si quería donar los órganos de su hijo y ella, en las dos, respondió que no: "En ningún momento vi a mi hijo y al tiempo me avisaron del tanatorio de que estaba allí su cuerpo". Nadie identificó el cadáver y, por orden judicial, se enterró el sábado 11 de mayo de 1991 en el cementerio de Tudela, donde figura sepultado en esa fecha, pero de 1992. "Yo estaba sufriendo el dolor doble y me tuvieron dormida hasta el día del entierro", recuerda.
Hasta que se celebró el juicio por el accidente no sospecharon nada. Pero una extraña sentencia que dictaminó en diciembre de 1993 que el padre era "responsable de una falta de imprudencia simple, sin infracción de reglamentos (con resultado de muerte)" y la pena de "50.000 pesetas de multa" obligaron a Petra a estudiar Derecho por su cuenta y ponerse manos a la obra. Comenzaron a recoger firmas para protestar por la sentencia y, de forma casual, dieron con un testigo de aquel accidente que declaró, ante notario, que la Guardia Civil actuó de forma "negligente, al obligarle a salir del lugar de los hechos sin tomarle declaración" aún cuando llevaba 20 minutos asistiendo a los heridos. El testigo declaró que el padre fue "engañado" por todas las partes que cooperaron en este accidente "para que no supiera la verdad, ya que se encontraba inconsciente en el interior de su vehículo con su hijo muerto al lado".
A partir de ese momento empezó una intensa labor de búsqueda de documentación sobre el accidente y sobre su hijo muerto. La primera de una gran cantidad de sorpresas que encontró Petra Jul fue la dificultad o incluso el impedimento que le ponían en todas las instituciones para conseguir partes de atención, certificados de defunción o incluso autopsias. De hecho, dio con la única autopsia que existe de la defunción de su hijo, documento que califica de "farsa" (dado que la doctora que la firma ni siquiera realizó la autopsia) y que, con poca rigurosidad, databa la muerte de Juan Carlos Landívar Jul entre las 6.00 y las 8.00 del 10 de mayo cuando, a esa hora, el cuerpo ya se encontraba en el tanatorio. De hecho, son varios los documentos sobre el accidente que apuntan la muerte del niño a las 19.00 horas, mientras que en otros no aparecen todos los vehículos implicados o incluso, como en las diligencias previas 236/91 del juzgado de Aoiz, no se menciona ni la existencia de un fallecido ni el nombre del hijo.
Dentro de este laberinto que la familia espera dilucidar con la exhumación también se encuentra la orden de enterramiento fechada en 1992, así como el hecho de que no exista certificado literal de la defunción o que desde Pamplona no enviaran al Registro Central de Madrid el documento del fallecimiento ni lo dieran a conocer al consulado francés (como se exige para todo ciudadano francés residente en el Estado, dado que el niño, Juan Carlos Landívar, había nacido en Melun, Francia, en 1977).
Para engrosar las dudas que rodean al caso, se abrieron hasta tres expedientes sobre el accidente. Si bien en un principio se hizo cargo el juzgado número dos de Pamplona, el registro civil de la capital Navarra señala en un documento que se anota la muerte "en virtud de la orden del Juzgado número uno de Pamplona, según el expediente número 1576/91", que después descubrieron que correspondía a un robo en Burlada. A estos documentos también se añadió el del juzgado de Aoiz donde se realizó un juicio sobre el accidente y se dictó sentencia sin ni siquiera citar al acusado.
Las dudas de Petra Jul nacen del confuso periplo del cadáver y los errores burocráticos
La madre sospecha que la extracción se realizó en la Clínica Universitaria
Petra Jul siguió pidiendo documentación al Hospital de Navarra donde, en un principio, desconocían la existencia de este niño. Después, indicaron: "No se han encontrado datos que permitan identificar diagnóstico, motivo del ingreso, estado del paciente a la llegada a Urgencias, ni estado del paciente al término de la asistencia".
las dudas Todos estos datos alimentan las dudas de Petra Jul. "El ser víctima de accidente, joven y ser llevado a la Clínica Universitaria, es síntoma inequívoco de que le iban a quitar los órganos. Hasta el año 1995 no se extraían órganos en el Hospital de Navarra, por eso lo llevaron a la Clínica Universitaria. En el hospital no hay placas, pruebas ni documentos de que le hicieran una analítica, algo necesario si lo hubieran llevado allí para operar como me dijeron a mí. Además, hay trabajadores de la Cruz Roja y bomberos que manifiestan que lo llevaron a la Clínica Universitaria".
Con respecto a esto, desde la Cruz Roja se ha emitido un documento en el que se señala que "el fallecido era un niño, de entre ocho y doce años, que lo vieron tapado en la parte delantera derecha del coche, que fue sacado antes que el piloto y que fue trasladado por ellos mismos a través de una orden de SOS Navarra a la Clínica Universitaria", como habitualmente venían haciendo. "El herido grave fue trasladado al Hospital de Navarra", continúa el texto.
Además, se da la circunstancia de que en las diligencias previas del juzgado de Aoiz 236/91 ni siquiera se hacía mención del fallecido. "¿Cómo entonces hay un auto del juez el 23 de mayo de 1991 en el que requiere un extracto del certificado de defunción? ¿Y por qué no reclama la documentación literal por la muerte de Juan Carlos que es lo que se requiere en estos casos?", se pregunta Petra Jul.
Para mantener el caso abierto y evitar que prescribiera, la familia ha ido interponiendo en estos 19 años decenas de denuncias que llegan hasta acusaciones de prevaricación a algún juez y aunque todas se han sobreseído, nadie les ha acusado a ellos. "Yo sólo quiero que dejen descansar a mi hijo y que paguen por todo el daño que nos han hecho durante todo este tiempo. Tenemos el corazón y la mente hundidos. Haremos todo lo que sea necesario para que no quede impune todo lo que han hecho con mi esposo y mi hijo", atestigua Petra Jul.
Una de las sentencias que ha habido del accidente absolvió a todos los conductores y fijó una indemnización a los hijos de Petra Jul de doce millones de pesetas, más el pago de los gastos de sepelio, valorados en más de 223.500 pesetas. De esa cantidad, los otros cuatro hijos del matrimonio sólo ha recibido ocho y nada de los gastos de enterramiento, por lo que sospechan que el dinero del seguro se ha perdido en alguna parte.
Si el juez autoriza la exhumación y se demuestran sus afirmaciones de que los órganos de su hijo se retiraron sin la autorización familiar, Petra tiene claro cuáles serán sus pasos. "Denunciaremos a la Clínica Universitaria de Navarra y tenemos testimonios de personas que declararán. Si hubieran quitado los órganos legalmente a mi hijo habría un documento con todo lo que le han quitado y estaría firmado por mí, como su madre. Además, ¿quién se quedó el dinero que da el Gobierno de Navarra para el entierro de las personas que donan?"
Petra Jul, con la mirada fija que refleja el sufrimiento de una madre que no ha dejado de buscar y sufrir durante 19 años (llegó a estudiar Derecho, aunque sin titularse, para entender la complejidad de los documentos y del proceso legal), dice sin pestañear: "La familia Landívar Jul exigimos que en dicho proceso tome medidas el fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Navarra para la exhumación de los restos mortales de mi hijo, puesto que todos los errores fueron cometidos por dichos funcionarios. De lo contrario, se tomarán otras medidas". Tras un minuto de silencio, y después de haber respirado profundamente, Petra concluye: "Voy a tener el coraje de ver qué hay en el ataúd de mi hijo para después mirar a más de uno a la cara".
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