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Un equipo de diez guipuzcoanos partió ayer desde el aeropuerto de Hondarribia con destino Haití, haciendo escala en Madrid, para suministrar ayuda humanitaria a los afectados por los seísmos que han devastado el país caribeño.
Harri Fernández
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Un grupo de diez voluntarios, a través de la ONG Haurralde, partió ayer por la mañana de Hondarribia con destino a Haití para ayudar a los afectados por los terremotos. (Ruben Plaza)
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"Si veis que alguno se bajonea, animadlo". Patricia Ponce, presidenta de la ONG para el desarrollo Haurralde, despidió con estas palabras a la decena de cooperantes guipuzcoanos que, a través de su organización, partieron ayer por la mañana hacia Haití para ayudar a los afectados por la catástrofe causada por los distintos terremotos que se han producido en las últimas semanas.
Hacia las 10.30 horas, la terminal del aeropuerto de Hondarribia se vio repleta de enfermeros, trabajadores sociales y educadores de todas las edades, que portaban petos rojos con logotipos de Haurralde, dispuestos a embarcar en un avión camino a Madrid. En la capital del Estado español cogieron un segundo vuelo, de una duración aproximada de nueve horas, que los llevó hasta la República Dominicana, lugar en el que han pasado esta noche.
Durante el día de hoy, las asociaciones haitianas Mudha (Movimiento de Mujeres Dominico-Haitianas) y Mosctha (Movimiento Socio-Cultural para los Trabajadores Haitianos), guiarán a los colaboradores procedentes de Gipuzkoa hasta el campamento de refugiados de Jacmel, ciudad que se encuentra en la costa sur de Haití. Es allí donde tendrán que convivir durante el periodo de un mes y ofrecer sus conocimientos en el contexto de un país desolado, donde según afirma Ponce, los voluntarios se van a encontrar con "situaciones fuertes", como "amputaciones y gente en la calle". Por ello, dice que cabe la posibilidad de que algún colaborador pueda deprimirse. En el caso de que ocurra es imprescindible que los miembros del grupo se "apoyen emocionalmente" entre ellos.
Las familias
Orgullosos
"La experiencia siempre va a ser dura", afirma María José, madre de Izaro Gerrikagoitia, una trabajadora social de 21 años. Al igual que esta mujer, padres, maridos y mujeres, hijos e hijas, entre otros allegados, se acercaron hasta la terminal hondarribiarra para poder despedir a los cooperantes. Todos, sin excepción, alaban la decisión de los voluntarios y reconocen sentirse "orgullosos", a la vez que muestran "algo de temor," por la situación que vive el país caribeño.
Así lo asevera, por ejemplo, Joaquín Merino, padre de la trabajadora social de 21 años Mireya Merino, a quien "como padre" no le acaba de gustar que su hija haya tomado la determinación de irse a Haití y quien asegura que estará "preocupado" hasta que contacten con ellos "o vuelvan" del país caribeño. Aun y todo, considera "que es un detalle humano muy grande" por parte de Mireya y por eso se siente "muy orgulloso" de ella.
Pese a la juventud de la mayoría del equipo, a Haití también han viajado veteranos en el campo de la enfermería. Es el caso de Kontxi Argaia, que se encontraba en el aeropuerto con su hija Ihintza. "A punto de jubilarse y se va a ayudar", bromea su hija, mientras agrega que le ha hecho "mucha ilusión" que su madre sea parte de una iniciativa así. Kontxi "no quería donar", pues desconfiaba de que el dinero llegase a su destino, por eso decidió involucrarse e ir ella misma a ayudar, indica su hija.
Inquietud
Un sueño cumplido
Otra enfermera del grupo es Arantza Waliño. Su marido, Juan Manuel, comenta que "siempre ha tenido la inquietud" de prestar ayuda en una catástrofe como la acontecida en el mar Caribe. A su vez, asegura que en su día tuvo la oportunidad de participar en algo parecido, pero en aquella ocasión no pudo ser. Juan Manuel explica que, en estos momentos, el trabajo de su mujer se encuentra en "stand by", y que por eso ha podido atender a la llamada hecha por Haurralde.
Sea cual sea la motivación, la edad o el oficio de los voluntarios, el trabajo que realizarán será siempre beneficioso y bien recibido por parte de los haitianos. Por su parte, la ONG continuará esforzándose por intentar atenuar las penas de los damnificados. De hecho, ya prevé el envío de más material y la composición de otro grupo de colaboradores para cuando retorne el presente equipo.

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