Publicidad
Herramientas de Contenido
[Entrar | Registrarse]
por angel aldarondo - Jueves, 21 de Enero de 2010 - Actualizado a las 07:41h
votos
comentarios
Si no fuese un apóstata convencido, agradecería a Dios por habernos enviado a Munilla para exorcizarnos a todos los vascos de mal. Su irrupción en la vida guipuzcoana ha provocado un impacto sísmico de más 7 grados en la escala Richter, y todo parece indicar que habrá réplicas de la misma intensidad. Munilla, la gran popstar mediática, consigue con cada oración, sujeto y predicado que suba el pan y baje San Pedro. Desde los tiempos del padre Apeles, ningún alzacuellos me había despertado interés por temas teológicos de calado, y hasta me tienta acudir a una misa suya para comprobar que esa divinidad existe y si levita o algo. Sus últimas declaraciones a cuenta del infierno haitiano me han resultado ilustrísimas, y creo que tiene más razón que un beato. Porque lo de los pobres haitianos es un mal terrible pero allí es la naturaleza la que gobierna sobre los inocentes, mientras que nosotros somos unos pobres de espíritu y unos capullos consumistas por puro vicio. Y esas afirmaciones, filtradas por la lógica de un tío más rico en calorías que en espíritu, destilan una conclusión munillesca: que lo nuestro es un mal mayor. Al usar el plural mayestático, deja claro que incluye su cabeza y hasta al paradigmático Vaticano en ese club.
Con su nueva afirmación "Dios llora en la tierra", Munilla ha regenerado mis dudas sobre la existencia del mismo. Antes creía que no podía existir un ente todopoderoso y justo que castiga aún más a los ya jodidos e indulta a los pecadores. Es un reparto de hostias demasiado arbitrario para un árbitro omnipresente. Pero si luego va y se hecha a llorar, pues como que lo veo más coherente. Lo que el exégeta no ha explicado es cómo sabe de esos llantos celestiales, si es que tiene línea directa con el altísimo -como Pedro Ruiz o Sánchez Dragó- y si podríamos hacer una llamada a tres. Me gustaría preguntarle por qué llora exactamente, si son lágrimas de impotencia como las de los que lloramos al ver las imágenes del infierno tropical catódico.
Gracias por su comentario
Publicidad
16:01
15:51
14:57
14:57
14:32
14:29
Publicidad
Incluye video y galería fotográfica
Publicidad