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* Presidente de Economía, Empresa y Estrategia, por Pedro Luis Uriarte - Domingo, 3 de Enero de 2010 - Actualizado a las 10:31h
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eN el artículo publicado ayer relacionaba con la innovación la masiva creación de valor por ocho empresas situadas en cinco sectores aparentemente maduros. Lo hice porque existe un consenso generalizado sobre la importancia decisiva que va a tener la innovación para nuestro futuro y para los sectores en las que se desarrolle.
Podría citar múltiples referencias pero, dado que en estos artículos nos hemos situado en el plano del futuro, voy a recoger lo que señala el Dr. Thomas Frey, uno de los futurólogos más conocidos y director ejecutivo del Instituto Da Vinci, quien dice que "las economías construidas alrededor de la innovación pueden tener un impacto masivo. Se requiere un proceso paulatino, que consiste, primeramente, en analizar las tendencias, alinear los recursos, construir inercias, crear unas bases sólidas y eliminar obstáculos... Pero todo ello comienza con la construcción de una visión".
Por lo tanto, cuando se nos plantea qué puede aportar la innovación, está claro que va a traer nuevas oportunidades de crecimiento a distintos sectores, que surgirán de las fuertes inversiones que se van a realizar, sin duda, en este campo. Como referencia, la Unión Europea, para cumplir con el objetivo enunciado en la Cumbre de Lisboa de llegar al 3% de inversión en I+D sobre el Producto Interior Bruto (objetivo idéntico al anunciado por Obama hace pocos meses para Estados Unidos), tendrá que aportar una cantidad adicional anual de 143.889 millones de euros, hasta alcanzar los 375.000 millones por año.
En nuestra aproximación a la innovación -y, apoyándonos en ella, a los sectores emergentes o de futuro- hay que poner el acento en dos elementos críticos, para la definición de esa necesaria visión, preconizada por el Dr. Frey:
Primero, el hecho de que se está generando un nuevo mapa de la innovación global. Las naciones desarrolladas ya no pueden dar por descontado su liderazgo en innovación. Por ello, hay una oportunidad de construir una poderosa plataforma de futuro para numerosos países, sectores y empresas, independientemente de su ubicación geográfica. No hablo en abstracto. Me estoy refiriendo a nosotros, al aquí y ahora.
Y es que el mundo de la innovación fue considerado durante mucho tiempo un dominio exclusivo de la tríada de economías, formada por Estados Unidos, Japón y Unión Europea. Sin embargo, con el auge de los países emergentes (China, India, Corea, etc.), esta simple caracterización ya no es cierta y la innovación es cada vez más difusa geográficamente, al emerger grupos potentes de innovación en lugares tan diversos como Pekín, Bangalore, Cracovia o Seúl. Para muestra, un botón: China posee actualmente el 12% de las patentes de nanotecnología del mundo (es una de las grandes apuestas del Gobierno chino para superar al mundo desarrollado).
Es importante que Euskadi se sitúe bien en la apuesta global por el talento, un sector vital para construir el futuro
Por ello, de la misma forma que las empresas vascas han aprendido a vender y aprovisionarse en un mercado global, nuestros agentes científico-tecnológicos y las unidades de I+D+i de nuestra industria tienen que globalizar su actividad, y para realizar esta apuesta, la dimensión es fundamental.
En este contexto, iniciativas como la consolidación de una gran Corporación Tecnológica vasca, y muy próxima a nuestras empresas, resultan fundamentales y urgentes. Es un delicado proceso en el que sobran paracaidistas interesados y que necesita al frente una persona de elevada cualificación, acreditada trayectoria y voluntad de consenso, es decir, la antítesis del "ordeno y mando".
El segundo elemento es la competencia global por el talento. El pasado 7 de julio, Richard Florida, el mayor experto mundial en creatividad, publicó un interesante artículo titulado Talentópolis, en el que planteaba que la futura competencia entre las economías más desarrolladas se va a polarizar, en gran medida, en la lucha por el talento. Añadía, además, que las reglas de esta competencia son nuevas porque el talento se mueve buscando entornos creativos e interconectados globalmente, calidad de vida y proyectos empresariales atractivos.
¿Es ésa la imagen de Euskadi? Todavía no, aunque ha mejorado. ¿Estamos trabajando para cambiarla? Sí, pero hay que hacer un esfuerzo mucho mayor en el ámbito educativo para crear, sembrar y generar talento, y en todas las políticas que permitan captarlo y retenerlo.
Por tanto, en el caso de la economía vasca, es importante situarnos bien en esta apuesta global por el talento, porque éste es un sector emergente… e imprescindible para construir el futuro, en una economía de muy alta renta per cápita, como es la vasca.
Una última reflexión, a modo de conclusión. Realmente, nadie sabe qué sectores traccionarán la economía de los países avanzados en la próxima década. Como tampoco se identificaron todos los de la anterior, según he tratado de explicar en artículos anteriores.
Pero sí sabemos que vivimos en una época de cambio exponencial, y por eso, el sector prioritario por el que debe apostar Euskadi es el de la educación, que no es otro que el de las personas. En definitiva, el del talento.
En nuestro país necesitamos, por supuesto, empresas muy innovadoras. Para que éstas crezcan, precisamos de personas preparadas, bien formadas, con cultura de asunción de riesgos y orientadas a un mercado global. Empresas y personas que asuman una exigente visión de futuro, para hacer realidad las oportunidades que nos van a ofrecer los sectores emergentes y, así, apostar por un brillante futuro para Euskadi.
Gracias por su comentario
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