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La fiesta más entrañable del invierno

La nueva obra de los hermanos antropólogos Antxon y Juan Aguirre Sorondo da un repaso a las fiestas de invierno, entre ellas las citas navideñas de Euskal Herria. Canciones, aguinaldos, troncos de Navidad y la figura de Olentzero son algunas de las tradiciones que se detallan.

T exto

A.U. Soto

Jueves, 24 de Diciembre de 2009 - Actualizado a las 07:39h.

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olentzero tiene hoy por delante una jornada muy larga en la que llegará a todos los hogares vascos para repartir felicidad y regalos. Pero el entrañable carbonero es sólo uno más entre las figuras ligadas a los festejos navideños que se celebran por todo Euskal Herria.

Una pequeña muestra de ello la aportan los antropólogos e historiadores Antxon y Juan Aguirre Sorondo en la obra editada por Euskomedia Fundazioa y Eusko Ikaskuntza bajo el título Negua ospatuz. Calor, color y ritmos del invierno, en la que abordan también otros festejos propios del invierno como San Nicolás, Carnavales y Semana Santa.

Ciñéndose al periodo navideño, los hermanos Aguirre destacan que las celebraciones de estos días, mezcla entre ritos paganos y cristianos, mantienen "las constantes presentes en las fiestas invernales de los romanos: banquetes, descansos, donaciones, regales y luz". Hace 2.000 años, festejaban el 25 de diciembre con fuego y luces por ser el día en del triunfo de la fuerza solar (Sol invictus). Las celebraciones duraban desde el Solsticio de Invierno hasta el día 25, ya que a partir de entonces las noches se hacen cada vez más cortas.

La tradición cristiana, según sostienen los autores de la obra, "sincretizó las fiestas saturnales incorporando dentro del ciclo de Navidad una parte sagrada, que se corresponde con el nacimiento del Mesías, y un residuo pagano que se aloja en los actos de bienvenida al nuevo año".

la figura de olentzero

Del "hombre del saco" al entrañable carbonero

Empezando por la primera parte de las fiestas de Navidad, Olentzero es el rey indiscutible de la jornada, una figura que para el etnógrafo Juan Garmendia nació del tronco sagrado que acabó personificándose en el actual carbonero. Los hermanos Aguirre recuerdan que, antaño, los baserris reservaban para quemar en Navidad un buen tronco, que recibía diversos nombres a lo largo de la geografía vasca. Gabon mukurre, en Bizkaia; porrondoko, en Álava; subilaro egurra, en Navarra; y Olentzero enborra, en la zona de Oiartzun.

Sea como fuere, Olentzero pagano era una figura de temer. Su presencia servía para amenazar a los niños que se portaban mal, como si fuera el "coco" o "el hombre del saco", lejos de la imagen del "buenazo y casi siempre borrachín" con la que se le pinta ahora a Olentzero. Si no fuera así, cómo se explicaría que el actual personaje tiene hasta una novia conocida por todos bajo el nombre Mari Domingi.

Pero años atrás, se decía entonces que si la chimenea no estaba bien limpia, el olen-tzero cortaría la cabeza a todos los habitantes de aquella casa. Una historia muy poco amable respecto a la imagen actual de Olentzero, a quien en algunos sitios de Gipuzkoa se le ha unido Bizar zuri, un correo tradicional de los Reyes Magos, presente en municipios como Aretxabaleta, Bergara, Getaria, Oñati y Zarautz.

con olentzero a cuestas

En Lesaka dicen que nació la tradición de Olentzero y hacen concurso de figuras, canciones y vestimenta

La Nochevieja en Hondarribia suele estar animada por las canciones de un coro vestido al modo tradicional

Acompañando a los postulantes de baserri en baserri

Dicen los lesakarras que "en dicha villa fue donde primero nació la tradición de Olen-tzero". Así, tal día como hoy, grupos de niños van cantando de casa en casa y de caserío en caserío con un muñeco de Olen-tzero que se fabrican ellos mismos. En la plaza tiene lugar un concurso después, en el que los grupos compiten en las categorías de mejor Olentzero, Belén, vestimenta y canción.

En Oiartzun los niños también cargan con el muñeco del carbonero a cuestas para recorrer los baserris y pedir la tradicional cuestación. No en vano, como explican Antxon y Juan, "lo característico de Olen-tzero era acompañar a los postulantes". "Acaso por influencia de Papá Noel, en las últimas décadas, se ha transformado en el mágico donador de obsequios sustituyendo o añadiéndose a los Reyes Magos", detallan.

Eso sí, antes, lo habitual era que las dádivas llegaran en forma de alimento, puesto que "los beneficios producidos durante la temporada otoñal se acumulaban en despensas, ganbaras y kutxas". Era la Navidad, entonces, la época propicia para echar la casa por la ventana en la medida de las posibilidades de cada familia. Los regalos quedaban sólo para los pudientes.

cantos navideños

De los "Marijeses" de Gernika al "Dios te salve" de Hondarribia

Los cantos están muy presentes también la víspera de Navidad, más allá de la tradicional canción Horra, horra... En Gernika, durante los nueve días anteriores a Nochebuena, los Marijeses entonan bertsos de madrugada. El bakarlari o solista avanza ante todos y entona los primeros bertsos, a los que el resto del grupo le da réplica. Así pasean de casa en casa, sobre las 4.00 horas de la madrugada, despertando con sus cantos a los vecinos.

Cuentan Antxon y Juan Aguirre que en México, en Oaxaca, Michoacan o Querétaro, existe una tradición similar denominada Las Posadas. "Con toda seguridad, es un trasvase cultural debido a inmigrantes vizcainos", afirman.

Algo parecido ocurre la Nochevieja en Hondarribia. A diferencia de los Marijeses, que van vestidos con ropa de calle, en el municipio bidasoarra los cantantes salen ataviados de manera tradicional para entonar un "repertorio de piezas navideñas, entre las que destaca el Dios te salve". Pero esta ronda "ha perdido con el tiempo su carácter postulante", algo muy ligado a las canciones. "No hay postulación sin canto", concluyen los autores.

Entre las tradiciones navarra destaca el Auto Sacramental que Sangüesa celebra el 6 de enero. "Es uno de los cinco existentes en la Península", señalan los hermanos Aguirre. El teatro, cuyo texto escribió el religioso José de Legarda en 1900, se escenifica al aire libre. Antiguamente, eran los rosarieros -devotos que todos los domingos se reunían para rezar el rosario- los que lo escenificaban. Hoy día, es un grupo local.

Y si de Belenes se tratara, los autores hacen sus propias propuestas: El de Santa María de los Reyes en Laguardia, el mecanizado de San Bartolomé (Elgoibar) y el Belén viviente de Hondarribia compuesto por 60 personas.

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