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Las tertulias literarias del sótano de la Biblioteca Central de Donostia "saborearán" esta tarde la novela "La balada del café triste" de la exquisita escritora estadounidense Carson McCullers.
Ruth Pérez de Anucita
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La escritora Carson McCullers, junto a su piano y su máquina de escribir. (Foto: n.g.)
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En los pliegues del alma, en los lugares donde sólo sirven las palabras precisas, donde el verbo es decisivo, y hay que elegir obsesivamente cada nombre y cada posesivo, en esos márgenes estrechísimos baila sin tropezarse la pluma de Carson McCullers, la escritora estadounidense que esta tarde protagoniza la tertulia literaria del sótano de la Biblioteca Central donostiarra.
McCullers (Georgia 1917, Nueva York 1967) ha influido en artistas tan dispares como Madonna y Bukowski. Una de sus novelas, Reflejos en un ojo dorado, inspiró la película homónima de su amigo John Huston, y sus personajes han sido interpretados por Vanessa Redgrave, Elisabeth Taylor o Marlon Brando. La han situado entre William Faulkner y Truman Capote; para Beatriz Monreal, dinamizadora de la tertulia, está próxima a escritoras como Flannery O"Co-nnor, "mujeres que han sabido expresar con una gran intensidad la soledad en los pueblos estadounidenses, representantes del sur profundo".
La balada del café triste, novela a la que se dedicará la cita a propuesta de una de las tertulianas, Gloria Brito, es "una historia fantástica, sobre todo porque le pone mucha pasión para profundizar en la esencia del alma", apunta Monreal, que ejerció más de 20 años como profesora de Literatura del instituto Koldo Mitxelena de Errenteria. "Lo había leído hace años y, al releerlo, lo he saboreado muchísimo", revela Monreal, que valora sus descripciones de "personajes inquietantes" colocados en "pueblos sórdidos".
La literatura de McCullers es sensibilidad sin moralina, sinceridad sin provocación. "Algunos creen ahora que han descubierto América; ella hablaba de tríos y bisexualidad hace 50 años", ríe Monreal.
De su autobiografía, Iluminación y fulgor nocturno (Seix Barral), la profesora extrae la impresión de que McCullers "utilizaba sus experiencias para forjar su universo narrativo" y rescata una cita: "El trabajo y el amor han llenado por completo mi vida, gracias a Dios. El trabajo no ha sido fácil; el amor, tampoco". Fue una niña prodigio que pudo ser pianista, pero prefirió homenajear a la música desde las letras. Conoció a un soldado estadounidense, Reeves McCullers en París en 1935, se casaron dos años después, y se divorciaron en 1940. Volvió a casarse con él en 1945, tras sufrir el primero de sus tres ataques cerebrales, que le dejaron un lado paralizado. En su adolescencia sufrió fiebre reumática y sus últimos años fueron dolorosos; pese a ello, nunca dejó de escribir.
Sus novelas Reflejos en un ojo dorado, La balada del café triste y Frankie y la boda - a excepción de El corazón es un cazador solitario- y todos sus cuentos se recogen en El aliento del cielo (también de la editorial catalana). El encuentro para "dar pistas y abrir ventanas" se celebrará a las 19.30 horas. En enero será diseccionada la literatura de Paolo Giordano y en marzo recibirán al señor Dostoievsky.
Gracias por su comentario
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