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Idoia Alonso - Lunes, 30 de Noviembre de 2009 - Actualizado a las 12:03h
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(Roberto Zarrabeitia.)
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"Yo era un niño de cinco años cuando Franco prohibió el catalán. ¿Qué pasó? Que aprendimos el catalán mejor que nunca...". Mayor Zaragoza, ex presidente de Unesco, ha visitado Euskadi para participar en el II Congreso Erkide-Irakaskuntza, celebrado en Bilbao
Bilbao. ¿Por dónde pasa la educación del futuro?
La educación es formar a ciudadanos que deciden por sí mismos, que actúan en virtud de sus propias reflexiones, que no se dejan guiar ni por dogmas ni por fanatismos, sino que son capaces de comportarse como personas que piensan, que saben que pueden tener en sus manos las tiendas de su destino, porque nada es inexorable y que el porvenir está por hacer. Pensamos que la educación es para los niños, pero siempre que pienso en la educación pienso en los gobernantes, cuyos actos tienen que ser más educados. Mi mensaje permanente es este, facilitar el tránsito de súbditos a ciudadanos.
Pero ser ciudadana en esta crisis global no es sencillo.
Creo que estamos en un momento fascinante, cuando dicen las turbulencias de ahora... ¡qué maravilla! Por primera vez la mujer en el estrado, por primera vez tenemos conciencia global. Hay que reconocer que hasta hace poco éramos ciudadanos miedosos. La Declaración de los Derechos Humanos dice que para liberar a la humanidad del miedo tenemos que ser capaces de expresarlo y actuar. Creo que esto no se había dado hasta ahora. Y tercero, por primera vez nos podemos expresar de forma no presencial, con sms, Internet... Por primera vez en la historia los ciudadanos pueden expresarse. Creo que estamos viviendo un momento fascinante pero de gran responsabilidad. Por eso hay que decirles a los que no quieren la evolución, a los que quieren siempre la inercia, aplicar fórmulas de ayer a los problemas de hoy, que su tiempo ha pasado. Porque quieran o no quieran habrá cambios muy radicales en el mundo en los próximos años, porque no vamos a seguir aceptando que se deteriore el medio ambiente, que estemos aquí en un barrio próspero de la aldea global cuando hay 2.500 millones de personas que viven en condiciones absolutamente inhumanas.
Rouco Varela ha reabierto la polémica afirmando que la asignatura de Religión está discriminada y que la Ley contraviene el acuerdo con la Santa Sede. ¿Qué lugar debe desempeñar la Iglesia en la educación de un Estado aconfesional?
Qué pena que el Evangelio tenga que recurrir a firmas de convenios que vienen de épocas que mejor no analizar. Mire, yo soy creyente porque nunca he encontrado respuesta a las preguntas esenciales, pero soy creyente, como dice el obispo Casaldádiga, de la Iglesia, del Evangelio y de las sandalias. Por este motivo las declaraciones de Rouco me parecen desafortunadas, igual que me parece desafortunado que hagan inmersiones en temas que no son propios de la Iglesia como los relativos a la fecundación, a la concepción o que se opongan a asignaturas como Educación para la Ciudadanía, cuando todos, la Iglesia la primera, tendríamos que defender para que seamos verdaderos ciudadanos.
¿Educación para la Ciudadanía y Religión no son asignaturas irreconciliables como afirman desde los sectores más conservadores?
Claro, claro, la Iglesia tiene su lugar. No sé por qué son tan poco conciliares. El propio Concilio dice que la Iglesia debe ocuparse de las cosas del espíritu, por tanto tienen que dejar a los que sabemos, a los que sabemos de genética... a los que podemos orientar a la sociedad que hablemos de lo nuestro. La Iglesia de las jerarquías eclesiásticas está distanciándose peligrosamente de la Iglesia de los creyentes.
Doctor Zaragoza, dé un diagnóstico de la escuela.
Mucho mejor de lo que se dice. En general hacemos críticas en virtud de casos muy mediáticos que no representan lo que está sucediendo en las aulas. No tenemos que olvidar que hay 9 millones de estudiantes en España y de 800.000 a 825.000 profesores, por tanto me parece fuera de lugar que porque haya un acoso lo tomemos como un símbolo de lo mal que está la enseñanza. Tenemos que ver las proporciones de los problemas. El conocimiento de la realidad es imprescindible si se quiere cambiar. O sea, si conocemos anecdóticamente la realidad, anecdóticamente la juzgamos. Ya se dice que quien parcialmente conoce, parcialmente juzga.
¿El informe PISA es un buen termómetro?
El informe PISA está hecho por una institución que debería dedicarse a lo suyo y habernos evitado la burbuja inmobiliaria. A mi modo de ver, y como ex director general de la UNESCO, hay que darle a estos informes el valor que tienen y leerlos bien, porque muchas veces dicen cosas que nosotros podemos mejorar. Pero de eso a que sea el informe PISA el que conmueva a la educación española, por favor.
¿Entonces qué propone?
Tenemos que tener nuestros propios sistemas de evaluación. No cabe duda de que tenemos que reaccionar y debemos darle a la educación la importancia que se merece, pero dejando de mirar a la escuela. Lo primero que tenemos que hacer si queremos mejorar la educación es dejar de mirar a la escuela. ¿Por qué no nos miramos a nosotros mismos? ¿Cuál es el porcentaje de padres que van a las reuniones de las AMPAS? A mí me gustaría que me contestaran a esta pregunta: ¿cuántos padres cumplen con esa proximidad que tienen que tener con sus hijos? La educación depende muchísimo de las familias, de la madre, pero del padre también, de los amigos y depende de una cosa que se llama contexto social. ¿Cómo vamos a dar al niño una serie de directrices en el aula si cuando sale los ejemplos que ve son los contrarios? ¿Cómo podemos decirles a los adolescentes en España en el Parlamento... y después lo único que sale de este Parlamento son unas personas que se insultan? Hay un famoso proverbio que dice, más vale un ejemplo que cien sermones. No puede ser que cuando hablamos de educación miremos inmediatamente a los maestros, que se merecen, en general, un monumento. Los maestros son una maravilla. ¡Viva los maestros y maestras del país y del mundo!
Hablando de malos ejemplos... ¿Cree que va a ser posible el ‘Pacto por la Educación’?
En estos momentos hay un ministro fuera de serie. Ángel Gabilondo es un gran ministro, un filósofo. Sabe lo que hay que hacer y ha sido un excelente rector. Desde el primer momento ha dicho, y tiene toda la razón, que la educación está por encima de los partidos, de la misma manera que tampoco entiendo que un juez por ser de un partido interprete la ley de una manera y otro de la contraria. A pesar de que tengo una gran confianza en este ministro, creo que, o cambia mucho de posición la oposición o es muy difícil pensar en un acuerdo. La educación necesita que se sitúe encima del debate político, sobre todo de los réditos electorales. Esto tiene que cambiar mucho, porque las actuaciones que he visto últimamente me hacen pensar que se quiere sacar partido de un acto de piratería diciendo que habría que haber usado las armas. Uno se queda de piedra, si lo único importante de todo esto es la vida de unas personas, después viene lo demás. ¿Que en el futuro hay que evitar los chantajes? Sí, pero no me digan ustedes que este tema se hubiera resuelto de otra manera porque me parece indigno. Y claro, tendría que ver un cambio radical.
La educación es un derecho universal, ¿la lengua vernácula también?
Fui ministro durante la Transición y este aspecto quedó muy claro. Soy catalán ejerciente y está claro que el aprendizaje de las lenguas, sobre todo de la lengua familiar, es fundamental. Es un tema de identidad vital, por tanto, es un derecho absolutamente indiscutible. Lo que pasa es que siempre somos los mayores quienes juzgamos a los niños, de la misma manera que son los hombres los que juzgan a las mujeres. No (con rotundidad). Dejemos que los niños nos digan lo que les sucede con los idiomas y la respuesta será que aprenden las lenguas como respiran. Yo era un niño de cinco años, cuando Franco prohibió el catalán, imagínese, ¿cómo se puede prohibir la lengua de uno, cómo no hablar en catalán? ¿Qué sucedió? Que aprendimos el catalán mejor que nunca porque siempre lo clandestino tiene su tentación. Aprendí el catalán, después el castellano, más tarde el francés y luego el inglés. Las lenguas, que lo sepan los que mandan, los niños aprenden las lenguas como el respirar porque es un aprendizaje intuitivo no comparativo.
¿Qué piensa de quienes usan la lengua como arma política?
Me parece mal. Comprendo que tenemos que tener el derecho a aprender pero no podemos imponer a las personas que viven en un país determinado un idioma que no haya sido el suyo. Pero que las personas hablen dos o tres lenguas, estupendo, y que aquellos que vayan a estar en un país de forma permanente es normal que vayan aprendiendo su idioma.
Gracias por su comentario
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