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El autor de "Maus" publica tres cuadernos con notas de investigación, bocetos y confesiones que arrojarán luz sobre el método de trabajo de uno de los padres de la novela gráfica moderna.
Mónica Faro/EFE
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Detalles de dos páginas de los cuadernos de Art Spiegelman. (Foto: EFE)
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SI ya elevó el valor artístico del cómic con Maus, obra que le valió el premio Puli-tzer en 1992, Art Spiegelman regala ahora una joya personal a todos los amantes del dibujo con la publicación de tres cuadernos que desvelan notas de investigación, confesiones y detalles de sus procesos creativos. Una obra exclusiva de un incalculable valor artístico que lleva por título Be a nose -Sé una nariz-, que sale a la venta en España con una edición limitada y que conserva su frescura y la esencia original de unos dibujos que no fueron concebidos para ser publicados.
A pesar de su reticencia inicial a publicar libros con sus bocetos, Spiegelman ha rescatado tres: Be, de 1979 y con notas que el artista efectuó mientras elaboraba Maus; A, de 2007; y Nose, al que bautiza como su cuaderno de bocetos favorito y de 1983.
"A menudo he hecho mis mejores dibujos en hojas de papel sueltas, algo a medio camino entre los garabatos inconscientes y los dibujos conciezudos", cuenta Spiegelman en un cuadernillo adicional que incluye la traducción de las notas de cada uno de estos cuadernos secretos.
Placer estético
Enfrentarse al papel en blanco
Spiegelman explica cómo se enfrenta al papel en blanco y su relación ambivalente con los cuadernos de bocetos: "si un cuaderno logra sobrevivir cierto tiempo a pesar de mis angustias, siento una mezcla de bochorno por su tosquedad y un tímido orgullo por mi fogonazo de disciplina", asegura, tras definirse como "demasiado neurótico" para dibujar regularmente en un cuaderno. Be a nose es un ejemplo más de que Spiegelman es un creador ingenioso, admirador de "el arte por el arte", que se descubre a sí mismo con cada trazo y que, confiesa, acostumbra a "arrastrar las líneas, a insistir en que se conviertan, por ejemplo, en una nariz".
De ahí el título de esta obra inédita, inspirado en una escena de la película de terror Un cubo de sangre, según cuenta el dibujante, en la que un personaje golpea un bloque de arcilla instándole a convertirse en una nariz. "Es la evocación más fiel que he visto jamás de mi propio proceso creativo", afirma Spiegelman. A través de las páginas de estos cuadernos los seguidores de Spiegelman y los amantes del dibujo podrán sentir un tremendo placer estético al dejarse sorprender, si aún es posible, por uno de los padres de la novela gráfica moderna.
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