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El otro coloso de Goierri

A la entrada de Zaldibia la majestuosidad del monte Txindoki contrasta con el estado de abandono en el que se encuentran los pabellones de la fábrica de Bilore. Esta empresa se declaró en quiebra y se está llevando a cabo un proceso de liquidación.

Asier Zaldua

- Martes, 17 de Noviembre de 2009 - Actualizado a las 07:58h.

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EL monte Txindoki es el más emblemático de Gipuzkoa. A la salida de Ordizia se divisa ya de cerca su impresionante silueta, pero a la entrada de Zaldibia otra mole menos atractiva le hace sombra: la fábrica de detergentes Bilore. Durante algunas décadas esta empresa dio de trabajar a decenas de goierritarras, pero hace varios años quebró. En la actualidad, sus pabellones están en estado de abandono y sólo sirven para romper la belleza natural del lugar. Además, los amigos de lo ajeno se están llevando todo tipo de material. Este expolio ha estado a punto de provocar daños ambientales: en septiembre el Gobierno Vasco tuvo que retirar 62 toneladas de residuo jabonoso, pues se habían sustraído las válvulas de los depósitos y corría peligro de que el producto tóxico acabara en el río.

Al pueblo de Zaldibia no le conviene que el edificio siga en estado de abandono, pero todavía no se puede intervenir en los terrenos de Bilore: tras la quiebra, los acreedores llevaron a la empresa a los tribunales y éstos deben pronunciarse antes de que las propiedades puedan sacarse a subasta. Los principales acreedores son los trabajadores, la Hacienda foral y la Seguridad Social.

El síndico y liquidador Javier Salaberria comenta que el proceso judicial está "al pilpil". "Hubo una suspensión de pagos y la sociedad se declaró en quiebra. Después se inició un proceso de liquidación, de acuerdo con las instrucciones del juzgado de Tolosa. Estamos poniendo las bases para que se pueda hacer la liquidación legalmente: mediante subasta", explica.

Previamente, hay que solicitar la valoración de los bienes de la empresa. Ésta contaba con otra planta en Córdoba, concretamente en Lucena. Una vez se lleve a cabo la subasta, el dinero conseguido se repartirá entre los acreedores en el orden de prioridad que marque la ley. Salaberria considera que no se podrá hacer frente a las demandas de todos los acreedores. "No quedará sobrante para los propietarios. Sigue siendo un terreno con calificación industrial. Si el Ayuntamiento de Zaldibia hubiera recalificado los terrenos podría haberse dado otra situación, pero no es el caso".

No se atreve a adelantar cuándo se solucionará el asunto. "Vamos a intentar hacerlo todo cuanto antes, pero estos procesos llevan siempre su tiempo. La parte que sigue el asunto con más preocupación es la formada por los trabajadores, pero muchos de ellos ya se han colocado en otras empresas o se han jubilado", concluye.

La corporación del Ayuntamiento de Zaldibia estaba formada íntegramente por miembros de Aralar. Éstos dimitieron y la localidad no tiene ediles. El ex alcalde, Patxi Aierbe, señala que tanto ellos como los miembros de la izquierda abertzale tradicional tenían claro qué hacer en los pabellones de Bilore. "Hay que recuperar ese espacio y convertirlo en urbano. Consideramos que debería tirarse el edificio y construir viviendas y equipamientos. En eso estábamos de acuerdo con la oposición. No puede seguir siendo una zona industrial, pues se encuentra prácticamente en el casco urbano. Sería una oportunidad muy buena para mejorar la entrada del pueblo".

Las dependencias de Bilore presiden la entrada a Zaldibia desde mediados el siglo pasado. Esta empresa se fundó a finales del siglo XIX en Ordizia y en el año 1962 trasladó su actividad al pueblo vecino.

Uno de los que mejor conoce su historia es el zaldibiarra Pako Sukia, pues prestó sus servicios durante 30 años en la planta de su localidad. Entró en 1968. Comenta que nunca le convenció el modo de trabajar. "Algunos querían dominarlo todo y al que valía un poco se le marginaba. Además, hubo una época en la que se trajo polvo de mala calidad, no se controlaba bien la entrada y la salida del material… El único que me enseñó algo fue un químico andaluz muy bueno, apellidado Picó".

Sukia dice que fue en la época en la que trabajo este especialista cuando la empresa funcionó mejor. "Sólo con él se hizo buen jabón. Se vendía en todas partes. Después… Menos mal que se le podía dar salida en África y en América… Además, los envases también los hacíamos nosotros y se empezaron a hacer mal. Recuerdo que un trailer volvió de Lisboa sin descargar: empezaron a hacerlo y se dieron cuenta de que los envases de suavizante estaban rotos". Además de detergente en polvo y suavizante, también se hacía jabón de escama y champú.

Sukia dejó la fábrica antes de que se declarase en quiebra, pero los vaivenes de la empresa le afectaron a él también. Recuerda que pidieron a los trabajadores que compraran acciones y que él invirtió 300.000 pesetas. Tiene claro qué se debería hacer en el solar en cuestión. "Los edificios están bien construidos. Yo creo que deberían ser aprovechados. Podrían albergar una escuela e incluso un aparcamiento. Entrarían todos los coches de Zaldibia. En los pabellones también podrían habilitarse locales para los fontaneros o los escayolistas. ¿Tú sabes cuánto puede costar derribar eso? Además, en el pueblo no hacen falta viviendas", concluye.

las claves

Los que más sufren por el estado en el que se encuentran los pabellones de la empresa Bilore son los propios vecinos de Zaldibia. El jueves pasado Estitxu Berasain tomaba un café en el bar Zubi-Ondo acompañada por su hijo. Esta joven donostiarra lleva un año viviendo en la localidad goierritarra y considera que se debería hacer algo cuanto antes. "El edificio es una mole y no tiene ninguna utilidad. Además, está en el propio pueblo y lo tenemos que ver a diario". Berasain se inclina por derribarlo. "El solar está en un sitio muy bueno. Se podría hacer un polideportivo, un campo de fútbol, un gran un parque…". Su vecino Koldo Zubeldia, en cambio, prefiere que se aproveche el actual edificio. "Me gustaría que los pabellones de Bilore albergaran un centro socializante, una especie de Arteleku. También podría ser un buen sitio para abrir un euskaltegi. De todos modos, previamente los propietarios tendrán que asumir sus responsabilidades. No hay que olvidar que ha habido algunos vertidos y que eso perjudica al pueblo", concluye este vecino de Zaldibia.

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