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aitor anuncibay - Domingo, 15 de Noviembre de 2009 - Actualizado a las 09:43h.
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Pérez de Calleja durante una pausa en la entrevista concedida a este diario. (Foto: javi colmenero)
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¿Qué perspectivas observa para 2010?
El panorama es negro porque se suaviza el ritmo de caída, pero eso no quiere decir que las cosas mejoren. Significa que siguen empeorando. Las reservas de muchas empresas se están agotando después de más de un año de crisis y, consiguientemente, no sé por dónde van a salir muchas de ellas, que están literalmente contra las cuerdas. Seguimos y seguiremos descendiendo porque estamos en mitad de la crisis. Sabemos que el empeoramiento no es tan acelerado, pero no sabemos cómo puede ser una crisis duradera. No hemos aprendido nada y al paso que vamos la situación irá a peor. Parece ser que la media española de darse cuenta y actuar ante una crisis es de unos tres años, eso nos pondría en el 2012, que va a coincidir con elecciones generales. Este gobierno o el que venga va a tener que hacer cambios.
Muchas empresas se encuentran inmersas en ERE que van a finalizar.
Las empresas han aguantado gracias a los ERE, pero ahora se despedirá a los indefinidos. Euskadi, en este sentido, tiene una tasa de desempleo inferior a la del Estado, pero se debe, en parte, a la estructura demográfica, al tener menos población activa, y eso ha ayudado. Hay muchos sectores sobredimensionados. Por ejemplo, van a caer cientos de tiendas. A todo esto hay que añadir que muchas empresas no han hecho reservas en los tiempos de bonanza para hacer frente a una posible crisis. En muchos sentidos, la crisis acaba de empezar y va a tener un recorrido muy largo, demasiado para muchas empresas y negocios. Pueden aguantar una crisis dura y breve, pero no una que se alargue en el tiempo, y esta se va a alargar. Tengo la esperanza de que esta crisis se alargue, la economía se estanque y las instituciones no tengan más remedio, de una vez por todas, de aplicar las reformas pendientes.
El panorama es poco alentador.
El verdadero peligro es que nos encontremos ante una crisis de estancamiento como en Japón e Italia, aunque los italianos tienen la ventaja de que son más creativos y exportan más. No volveremos a una senda de crecimiento sin afrontar reformas cosa que, de momento, no se quiere hacer, y sin pagar las deudas, cosa que ni siquiera se puede. La crisis dejará como legado bastantes años de crecimiento lento. Somos más pobres y no lo hemos asumido, pero no queremos renunciar a parte de lo que tenemos.
Con los problemas económicos, nuevamente se plantea una reforma del mercado laboral.
La aparición del contrato temporal tenía el objetivo de no reformar el mercado del trabajador fijo. Y todas las sucesivas reformas que se han hecho trataban en realidad de evitar hacer lo necesario, que es reducir el coste del despido.
En ese aspecto, ¿qué opina de la flexiseguridad?
Es un concepto que se aplica muy bien en Dinamarca, lo que pasa es que no sé si aquí tenemos la organización de los servicios de empleo públicos ni los recursos económicos para aplicarlo correctamente. Ojalá se pudiera hacer. Defiendo el despido con grandes dosis de flexibilidad y retirándolo de la tutela judicial, en la necesidad de que quienes trabajan con un contrato fijo se vean obligados a competir con los jóvenes que tienen un contrato temporal o ninguno.
Es una idea difícil de aplicar.
El español y el vasco en general tiene una actitud de desconfianza hacia la economía, nunca han confiado en ella. Siempre han pensado que si perdían el puesto de trabajo les sería difícil encontrar uno nuevo, cuando en EEUU eso ha sido lo habitual, y solían encontrar otro en un plazo de 15 días y en Europa tres meses. Para nada perder el trabajo supone caer en las tinieblas exteriores, todo lo contrario. Y cuánta gente está ayudando a cerrar la empresa para irse al paro con una indemnización. Es la pescadilla que se muerde la cola, porque con ese sistema te has cargado previamente la fuente del empleo que es la propia empresa. Como no flexibilizamos el mercado de trabajo la economía no crea empleo y como no crea empleo, el mercado de trabajo no se flexibiliza y mientras no se rompa ese nudo gordiano la economía no crecerá y nos iremos alejando de Europa.
"Defiendo el despido con grandes dosis de flexibilidad y retirándolo de la tutela judicial"
"El vasco desconfía de la economía; piensa que si pierde el trabajo le será difícil encontrar otro"

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