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Los movimientos entre las cajas de ahorros del Estado español buscando candidatos para fusionarse empieza a parecerse al juego de las sillas y, aunque ya hay varias operaciones en marcha, las fusiones interregionales son la excepción.
B. Sotillo - Lunes, 9 de Noviembre de 2009 - Actualizado a las 07:41h.
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Mario Fernández, presidente de BBK. (Foto: Zarrabeitia)
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Ahora que el Banco de España le ha cerrado a BBK la vía de crecimiento que abrió al ofertar a las entidades más solventes la posibilidad de rescatar e integrar Caja Castilla-La Mancha, la caja vizcaina entra de nuevo en la dinámica de búsqueda de posibles cajas absorbibles o comprables. El caso de BBK, aunque tiene sus peculiaridades, no es único, ya que las circunstancias, la oportunidad y el Banco de España empujan a las cajas a romper su tradicional atomización localista para adquirir mayor tamaño y abrirse a mercados más amplios. Mientras espera a que el consenso social y político facilite la fusión de las tres cajas territoriales de la CAV -BBK, Kutxa y Vital- la entidad vizcaina se prepara para crecer y no quedar relegada en un ranking que está a punto de cambiar sustancialmente por las operaciones de fusión puestas en marcha por varias cajas y por otras muchas que se adivinan en el horizonte. Aunque de vez en cuando saltan los rumores sobre los posibles candidatos a una fusión con BBK -se ha hablado de Caixa Catalunya y de algunas entidades valencianas-, todavía no hay nada más que intenciones, pero los responsables de la caja vizcaina, al igual que los de las otras entidades vascas, saben que 2010 va a ser un ejercicio decisivo en la dimensión de las cajas y ninguna quiere quedarse relegada en esta carrera. El Banco de España ya ha puesto de su parte el impulso, unas indicaciones bastante claras y el FROB, que dispone de 99.000 millones de euros para sanear entidades y prepararlas para ser absorbidas por otras.
Lo cierto es que las cajas de ahorros del Estado español se encuentran en un momento clave de su existencia, pero aún tienen la opción de hacer de la necesidad virtud fusionándose a la carta antes de que el Banco de España les fuerce a tragarse un menú plagado de entidades débiles o en riesgo. Algunas cajas ya han hecho los deberes y tienen en marcha sus procesos de fusión -es el caso de la mayor parte de las catalanas, algunas andaluzas y un grupo de cajas castellanas-, mientras que otras han mostrado su disposición a abordar operaciones de integración con el objetivo de ganar tamaño. En este último grupo figura BBK, cuyo presidente, Mario Fernández, no sólo ha explicado que aspira a duplicar su cuota de mercado a nivel estatal mediante la fusión o absorción de una o varias cajas, sino que también respondió con prontitud al llamamiento del Banco de España para que las entidades más solventes del sistema presentaran un plan de rescate de Caja Castilla-La Mancha. Al final esta respuesta no le ha servido de nada a BBK, que ha visto cómo en un tiempo récord el regulador elegía a su única competidora -Cajastur- para hacerse cargo de la entidad intervenida.
EL MAPA CAMBIA Así, entre operaciones forzadas por la necesidad y otras aceleradas por la crisis y las advertencias del Banco de España, el mapa estatal de cajas está en pleno cambio, pero a decir de quienes conocen el sector, la transformación no ha hecho más que empezar. Se prevé que antes del próximo verano se gesten y concreten muchas más fusiones, aunque parece difícil que se llegue a alcanzar el diseño de una sola caja de ahorros en cada comunidad autónoma. Las operaciones transcomunitarias que propugnan las autoridades económicas españolas tampoco figuran todavía entre las prioridades de la mayoría de las cajas.
Una de las razones por las que el Banco de España impulsa la concentración del sector de cajas es la constatación de que el sistema financiero español tiene un "exceso de capacidad instalada" que, en la mayor parte de los casos, ha sido fruto del boom inmobiliario y de una carrera desenfrenada entre entidades por abrir más oficinas que las demás y por tener presencia en toda la geografía. La crisis económica ha impulsado el ajuste de la red de oficinas, pero es un hecho que los bancos han sido mucho más diligentes que las cajas a la hora de cerrar sucursales ineficientes o con poco volumen de negocio. Ahora, sin embargo, según un informe de la consultora Everis sobre Dimensionamiento y operativa de las cajas de ahorros, se estima que las fusiones entre cajas de ahorros que pueden producirse en los próximos meses podrían suponer una reducción de hasta un 40% en el volumen de sucursales, es decir, el cierre de unas 900 oficinas.
OPERACIONES EN MARCHA Además de la próxima integración de Caja Castilla-La Mancha en Cajastur, las operaciones que están en marcha son la fusión de Caixa Girona, Manlleu, Sabadell y Terrassa; y la absorción de CajaSur y Caja de Jaén por Unicaja. Hay otros tres grupos de cajas -Caixa Catalunya, Tarragona y Manresa por un lado; Caja Duero, Caja España y Caja Burgos, por otro; y Caja Extremadura y Caja de Badajoz, por otro- que han anunciado públicamente que negocian fusionarse, Caja Navarra y Caja Canarias han acordado una alianza que algunos han denominado "fusión fría", y Caixa Laietana baraja dos posibilidades: por una parte negocia con Caixa Penedès y, por otra, estudia su posible adhesión a la fusión ya anunciada de Caixa Catalunya con Caixa Manresa y Caixa Tarragona. A su vez, un portavoz de Caixa Penedès aseguró este jueves que la entidad tiene en marcha conversaciones con "más de dos entidades de dentro y fuera de Catalunya" para estudiar operaciones que pueden ir desde la fusión a la SIP (Sistema Institucional de Protección), pero que no hay ningún proyecto ultimado.
También hay insistentes rumores sobre una posible operación entre entidades de la zona de Levante que incluyen a Bancaja, Caja de Ahorros del Mediterráneo y Caja Murcia. En algún momento también se ha hecho extensivo este proyecto a Caixa Ontenient y a Caixanova.
A la espera de que algunas de estas operaciones se concreten y de que las que ya están en marcha vayan dando los pasos necesarios, esta semana se ha sabido que la primera fusión de cajas catalanas, la protagonizada por Caixa Sabadell, Terrassa, Girona y Manlleu, ya ha alcanzado un preacuerdo con los sindicatos sobre las condiciones laborales. La nueva entidad prescindirá de 629 empleados de los 4.500 que sumaban entre las cuatro cajas. De ellos, un total de 564 se prejubilarán y otros 65 -miembros de la plantilla de Caixa Terrassa- que disfrutan de permiso retribuido, abandonarán sus puestos.

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