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La organización admite su "debilidad" y la falta de "cohesión política" en las bases
En un documento interno reprocha a Batasuna su "ambición política" y su incapacidad para ofrecer "salidas a largo plazo"
J.M.Sagarzazu - Lunes, 26 de Octubre de 2009 - Actualizado a las 07:37h.
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(EFE)
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DONOSTIA. El autodenominado Movimiento de Liberación Vasco (MLNV) atraviesa una de las peores crisis de su historia. Los documentos de ETA, a los que ha tenido acceso este periódico, y los de la izquierda abertzale liderada por Arnaldo Otegi, conocidos hace escasos días, dejan en evidencia la falta de confianza y las divergencias existentes entre la dirección de la organización armada y los dirigentes de la ilegalizada Batasuna.
La dirección de ETA no modifica ni un ápice su apuesta por la lucha armada, ni está dispuesta a ceder el timón del barco a la izquierda abertzale, que viene trabajando para alcanzar un proceso democrático "sin violencia y sin injerencias externas", tal y como se conoció a través de Gara. Una apuesta que ha costado la cárcel a Arnaldo Otegi, Rafa Diez Usabiaga y otros dirigentes, según la lectura que hace la propia izquierda abertzale.
Una nueva apuesta, que empezó a madurarse hace más de un año, y ante la que ETA se siente cuestionada y amenazada: "Se pone en duda a quien corresponde hacer la dirección y muchos militantes sitúan su mente en una posición para hacer dirección, o se ve la opción de poner en duda la dirección", manifiesta la organización en el documento al que ha tenido acceso este periódico. Es más, ETA podría haber dado por amortizada a la actual dirección de la izquierda abertzale, ya que le reprocha duramente su "debilidad" e incapacidad: "La Izquierda Abertzale demuestra la imposibilidad para articular una nueva respuesta ante la represión".
Esta "desconfianza" manifiesta lleva a ETA a criticar duramente y cortar las alas a la izquierda abertzale, que como ya es sabido, tenía programado presentar una nueva iniciativa, relacionada con el llamado polo soberanista, el próximo mes de noviembre.
En el documento, elaborado por la dirección hace apenas un año - entre diciembre de 2008 y enero de este año-, ETA hace un análisis y un balance de la evolución del último proceso de paz. No es casualidad que dedique varios folios a criticar a la izquierda abertzale, a la que responsabiliza en parte de su propia "crisis". Y es que el análisis se realiza en un contexto muy concreto, el mismo mes que ETA asesinó al empresario azpeitiarra Inaxio Uria, por ser unos de los adjudicatarios de la construcción del Tren de Alta Velocidad (TAV). Este atentado "ha acelerado la contradicción interna", reconoce la dirección de ETA.
"eN CRISIS" La organización armada admite abiertamente que la izquierda abertzale "está en crisis" -"tiene la menor capacidad de influencia que nunca"- y considera que ello es debido a "la falta de cohesión política" y, en consecuencia, a que no se desarrolló "la línea política que se estableció desde la ruptura del proceso". Una frase que muestra el tutelaje que ejerce ETA sobre la izquierda abertzale.
Tutelaje al que se estaría resistiendo la actual dirección de la izquierda abertzale. De ahí que la organización armada se sienta amenazada y preocupada por "la línea y la desconfianza hacia la dirección". En el texto, insiste en que -desde la ruptura del proceso en junio de 2007- "se pone en duda permanentemente la línea establecida por la imposibilidad de hacer dirección". "Se ha impuesto la tendencia de enviar a la base mensajes ambiguos, confusos y desde una línea concreta", se queja.
"Hay una dirección "de facto" unida a una línea. La cual haciendo su trabajo por debajo alimenta una línea concreta, y alimenta la tendencia de poner en duda la línea establecida y demuestra también la determinación para tomar el volante de la dirección en algunos momentos", insiste, dejando una vez más en evidencia que se siente cuestionada y detectando "desconfianza" de la izquierda abertzale hacia la dirección de ETA.
"nostalgia política" Otra de las recriminaciones que haca ETA a la izquierda abertzale tras la ruptura del proceso de negociación es su "tendencia a quedarse mirando al proceso de negociación con nostalgia política" y su "tendencia a dirigir ahí el debate político".
A juicio de la dirección de la organización, la izquierda abertzale tras el último proceso de diálogo "pierde la perspectiva". Su estrategia se ciñe a su "ambición política" y "no ofrece salidas a largo plazo", agrega. "Solamente se imponen las que crean inseguridades: ¿Qué haremos con la línea institucional?, ¿qué haremos sin portavoz? ¿qué haremos si pueden encarcelar a todos los militantes? ¿a dónde iremos? ¿cómo terminaremos?", lamenta.
Las dudas abruman a la dirección de ETA y, sobre todo, una pregunta instalada en las bases de la izquierda abertzale: "¿Había que darle el "no" (al acuerdo político ofrecido por PNV-Partido Socialista)". La organización considera que "el que esa pregunta esté en muchas cabezas, alimenta la tendencia a poner en duda lo que se ha hecho ... y pone en duda lo que hay que hacer. Esa duda tiene tanta fuerza para destruir a la izquierda abertzale desde dentro como la carcoma".
ETA admite que en las bases es mayoritaria la opinión de que la ruptura del proceso fue un error. En cuanto a la lucha armada "se puede decir que se han intensificado las dudas" en las bases, reconoce.
ETA no obvia la ofensiva del Estado español y admite que su "apuesta represiva", que se resume en "votos o bombas", está teniendo éxito: "tiene un nivel alto de penetración", "la apuesta represiva de los últimos años ha superado a la Izquierda Abertzale", sostiene.
La organización armada ahonda en esta cuestión y muestra su preocupación, porque la estrategia del Estado está haciendo "desaparecer las referencias públicas y políticas, en las direcciones, en el compromiso de los militantes" de la izquierda abertzale. En definitiva, concluye, "esa estrategia consigue gripar a la izquierda abertzale en su potencialidad, influencia y formas habituales".
dudas en las bases Por ello, ETA cree que hay dudas también instaladas en las bases sobre "las opciones de victoria". "Es el parecer de muchos la sensación de que la estrategia del enemigo ha superado la estrategia de la izquierda abertzale y de que la ha metido en un agujero sin salida".
Lo cierto es que ETA en este documento no hace autocrítica sobre la ruptura del último proceso de paz y no parece estar por la labor, al menos a día de hoy, de ayudar a la izquierda abertzale -abandonando la vía armada- para salir de ese agujero. En el texto, la organización admite su posición de "debilidad" y se reafirma en la necesidad de hacer "efectiva" una estrategia nacional", a través de la movilización social.

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