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Tras una reconocida labor poética, Kirmen Uribe, que ejerce de profesor, traductor y guionista, ha visto recompensada su apuesta por la novela por partida doble.
R.P.
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Uribe, en la pasada Quincena Musical, en un recital "mixto". (Foto: a. garcia)
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EXISTE un mérito de Kirmen Uribe que quizá quede sin glosar estos días: definió en que consiste ser vasco. En un poema musicado por Mikel Urdangarin, Uribe decidió hermosamente que ser vasco es "una manera de mirar al mundo", "no la mejor, no la más hermosa, tal vez antigua, tal vez muy pequeña". Y anexionó: "Una manera de mirar a los ojos. Una manera de hacerse preguntas. De coger la mano. Una manera de soñar".
Además de acuñar quizá no la mejor, seguro que no la más antigua, pero probablemente la más poética de las definiciones del lugar donde nació, este licenciado en Filología Vasca, que cursó estudios de postgrado de Literatura Comparada en Trento, ha trabajado como profesor y guionista, ha realizado proyectos multimedia en los que ha combinado la escritura con diferentes disciplinas -especialmente la música- y ha participado en encuentros de literatura en (casi) todo el mundo.
"Tenía miedo de que al lector no le gustara", confesó Uribe, que dijo sentirse "como Obama"
Traductor de Raymond Carver, Sylvia Plath, Anne Sexton, Mahmud Darwish y Wislawa Szymborska, publica habitualmente artículos en distintos medios de comunicación, aunque su colaboración más recordada es la que incluyó la prestigiosa revista The New Yorker, donde pudo leerse Maiatza, el poema que el lehendakari leyó en su discurso de investidura.
El Premio Nacional de Narrativa, dotado con 20.000 euros, confirma la apuesta por la novela de Uribe: Bilbao-New York-Bilbao, publicada por Elkar y que se está traduciendo al castellano y al inglés, obtuvo también el galardón de la Crítica en euskera. El libro narra un vuelo en el que el autor da cuenta del proceso de escritura de la obra sobre la que está trabajando.
"Se trata de ficción dentro de la ficción, con datos autobiográficos. Un juego entre el lector y el autor, nada fiable, y en el que de fondo está la historia de tres generaciones de vascos, la de mis abuelos, de la preguerra; la de mis padres, de la guerra, y la mía, a caballo entre los siglos XX y XXI", argumentó el autor. "Tenía miedo de que al lector no le gustara", confesó ayer. Ahora, bromea, se siente "como Obama".
Gracias por su comentario
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